Como expone Rafael Guerrero, Paul Preston, es un «veterano historiador que lleva centrado en la investigación sobre el pasado reciente español más de medio siglo desde que llegara a Granada a finales de los años 60 y que acaba de publicar ‘Un pueblo traicionado’, un libro de 800 páginas donde analiza con detalle la historia de la corrupción y la incompetencia política en España desde la restauración borbónica en 1874 hasta la actualidad, incluyendo el reinado de Felipe VI».

Tras esto con absoluto conocimiento de causa Preston afirma de forma tajante que España «no ha gozado de la clase política que se merecía».

En el caso de la dictadura de Primo de Rivera expone que a pesar de que «no fue especialmente represiva, como sería la de Franco, sí fue alucinantemente corrupta. La corrupción lo inundaba todo. Los militares y los colaboradores civiles tenían las manos en la masa».

Paul Preston fue biógrafo de Francisco Franco y a lo largo de sus libros ha definido su mezquina figura, pero su legado no termina con su muerte porque, «cuarenta años de dictadura controlando los medios de comunicación y la educación en un régimen de terror habían creado una masa sustancial de gente que pensaba que Franco había salvado a España. Los éxitos posteriores del Partido Popular se deben a esto. Así se pueden explicar, que no justificar, las reticencias de los socialistas, por miedo y por una cierta complacencia».

En contraposición Preston afirma que «los primeros dos años de la Segunda República y los primeros años de la Transición, cuando los políticos de entonces estaban pensando más en el país, en hacer algo bueno para un futuro mejor anteponiendo los intereses nacionales a los personales», «fueron los mejores periodos y ojalá estemos empezando otro tanto ahora mismo».