Pederastia e Iglesia. Tal y como relatábamos este jueves, después de dos años de estudio, este martes el Vaticano presentaba un informe que revelaba que el excardenal Theodore Edgar McCarrick fue nombrado en altos cargos por diferentes papas, entre los que figuran Juan Pablo II y Benedicto XVI, a pesar de los señalamientos en su contra por abusos a menores y adultos con agravante de abusos de poder.

Según señala Religión Digital, «en el momento del nombramiento del arzobispo en Washington en el año 2000, la Santa Sede actuó sobre la base de información parcial e incompleta. Desgraciadamente, se cometieron omisiones y subestimaciones, se tomaron decisiones que después se evidenciaron equivocadas”.

Y es que tres de los cuatro obispos estadounidenses entrevistados «proporcionaron información inexacta e incompleta» que finalmente influyó en la decisión de darle a McCarrick el puesto arzobispo de Washington.

La pederastia aceptada por los Papas

El Papa Juan Pablo II fue informado sobre algunas de las acusaciones de pederastia contra McCarrick en 1999 cuando decidió nombrarlo arzobispo de Washington D.C., tal y como recoge el informe, pero no las creyó al conocerse desde hacía décadas y por las experiencias vividas en la Polonia natal del Papa, donde presenció «acusaciones falsas contra los obispos para degradar la posición de la iglesia».

El Papa Benedicto XVI también tuvo conocimiento de la mala conducta por pederastia de McCarrick y ni abrió un proceso canónico formal contra McCarrick ni le impuso alguna sanción y simplemente tomó la decisión de recomendarle que llevara una vida más reservada, según el informe.

Mientras las víctimas de la pederastia de McCarrick han vivido la condena de los abusos, del silencio y el encubrimiento, el excardenal morirá sin pisar la cárcel, una práctica que se ha dado en otros lugares del mundo como Australia, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Reino Unido, Perú, Chile, España…

McCarrick, Maciel, Karadima, Figari… la pederastia de alto rango y el silencio de la Iglesia
McCarrick, Maciel, Karadima, Figari… la pederastia de alto rango y el silencio de la Iglesia

McCarrick no es el único

El caso de McCarrick no ha sido el primer caso de un clérigo que actuó con total impunidad. Marcial Maciel abusó de casi un centenar de niños durante décadas y mientras él resultaba intocable, las víctimas eran las culpables.

El fundador de los Legionarios de Cristo violó a menores, algunos de los cuales se convirtieron más tarde en sacerdotes que a su vez abusaron de otros menores, en una espiral de pederastia y ocultamiento que duró ocho décadas.

Desde 1941 a la actualidad, 175 menores fueron víctimas de abusos sexuales por un total de 33 sacerdotes, 11 de los cuales pasaron de ser violados a convertirse en abusadores. Ninguno de ellos pisó la cárcel tampoco.

En Italia, 26 curas y religiosos fueron denunciados por pederastia por 67 ex alumnos por abusos sexuales cometidos entre 1950 y 1982 en el Instituto Provolo que se dedica a atender sordos y sordomudos. El Tribunal de Casación Penal de Buenos Aires consideró prescrita la causa que investigaba a Nicola Corradi, quien había sido sentenciado a más de 40 años de prisión, otro sacerdote y un profesor de informática, algo que ha causado indignación entre las víctimas.

El sacerdote chileno Fernando Karadima fue acusado de pederastia por parte de feligreses y exsacerdotes de abusos sexuales y psicológicos reiterados y fue sentenciado a una vida de penitencia y oración y se le prohibió tener contacto con antiguos feligreses o realizar cualquier acto eclesiástico de forma pública, pero no fue condenado por los tribunales chilenos por estar sus delitos prescritos.

La constancia y tenacidad de tres de sus víctimas, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo lograron, al cabo de décadas, que la Iglesia les indemnizase con una millonaria indemnización tras demostrarse el encubrimiento, negligencia y mentiras por parte del cardenal Francisco Javier Errázuriz y su banda de obispos.

El fundador de Sodalicio de Vida, Luis Fernando Figari, pasó un tiempo en prisión pero ahora disfruta de semilibertad en la institución fundada por él. Un informe concluyó que al menos 36 personas, 19 de ellas menores, fueron presuntamente víctimas de abusos sexuales entre 1975 y 2001 por parte de los líderes de Sodalicio, entre ellos Figari. La Fiscalía archivó las denuncias por abuso sexual por haber prescrito.

Pero una cosa es la sanción, y otra su cumplimiento, como pudo verse en el caso de las víctimas de Astorga o en el de Manuel Cociña, el primer abusador del Opus Dei, que vive plácidamente en una casa de la Obra después de años de ocultamiento marca de la casa.

En el caso de José María Martínez Sanz, numerario del Opus Dei y profesor del colegio Gaztelueta de Bilbao, condenado por abusos no entrará tampoco finalmente en la cárcel según la Audiencia de Vizcaya por habérsele reducido la pena de 11 años a 2 y no tener antecedentes.

Pese a los esfuerzos del Papa Francisco, la Iglesia sigue siendo un lugar ‘seguro’ para muchos abusadores.

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