Redacción

Pedro Sánchez sigue trabajando sin descanso para definir la estructura de su Ejecutivo y elegir las personas que le acompañarán en esta nueva e importarte etapa, tan complicada para los socialistas como determinante para sus futuras aspiraciones electorales.

El presidente y su círculo de confianza apenas han deslizado en público algunas de las claves que marcarán el nuevo gabinete y se prevé que mantenga la incógnita hasta mediados de semana. Solo se han escapado un par de detalles: será un equipo con igual número de hombres y mujeres y de “inspiración socialista”.

La lectura que puede hacerse de esos comentarios es simple, quiere un Gobierno con miembros del PSOE y quizá independientes afines al partido, pero sin ministros de Unidos Podemos.

En el grupo morado insisten en que una coalición podría garantizar cierta estabilidad hasta 2020, y advierten de que un gabinete socialista monocolor tendría que enfrentarse a la “oposición” de Unidos Podemos. Desde Podemos indican que Sánchez se enfrenta a un “encaje de bolillos muy complejo” si no quiere contar con sus 68 escaños y subrayan que gobernar con solo 84 diputados puede ser “extraordinariamente difícil“, ya que PP y Ciudadanos tienen mayoría en la Mesa del Congreso y en el Senado, por lo que pueden torpedear la acción legislativa del nuevo Ejecutivo.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, intentó presionar a Sánchez este fin de semana argumentando que”un Gobierno monocolor del PSOE es más inestable que uno que incluya a otras fuerzas para afrontar los retos que quedan por delante“, pero la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, dejó claro que esa puerta está cerrada: “La posición del señor Sánchez ha quedado clara. Va a hacer un Gobirno socialista y en minoría.

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