Pedro Sánchez insiste en que ya no hay “cloacas” en el Ministerio del Interior y asegura que acabó con ellas al llegar al Gobierno y apartar de sus responsabilidades a los policías involucrados en la trama que aún están de servicio. El presidente del Gobierno ha respondido así al que ha sido su socio preferente durante su mandato, Pablo Iglesias, que ha pasado a la ofensiva contra el actual Ejecutivo. “Van a pagar con todas sus consecuencias, Iglesias lo sabe”, ha dicho el presidente en una entrevista en Al Rojo Vivo (La Sexta) sobre los “policías corruptos”. 

“Categóricamente no”, ha contestado Sánchez a la pregunta de si las cloacas del Estado siguen vivas: “Desapareció en cuanto entramos en el Gobierno de España”. El presidente ha explicado que los agentes que aún siguen en el cuerpo policial han sido apartados de sus responsabilidades, pero que no pueden ser expulsados hasta que haya una sentencia firme. “No puedo sino empatizar desde el punto de vista personal con algo que le ha podido ocurrir a Iglesias y a cualquier español, que le violen su intimidad. No se puede caer más bajo”, ha dicho Sánchez. 

“Las responsabilidades políticas quedaron dirimidas en la comisión de investigación con las resoluciones donde queda claro el uso de la mal llamada policía patriótica”, ha expresado Sánchez sobre el uso de policías para el “espionaje” a adversarios políticos así como para la “obstaculización” de procesos judiciales que afectaban al PP, según ha reconocido. 

No obstante, el PSOE se negó a que compareciera en esa comisión de investigación en el Congreso el excomisario José Villarejo, situado en la cúspide de esa operación de la policía política. En su momento los socialistas rechazaron que acudieran al Parlamento algunos de los policías señalados, como Eugenio Pino, antiguo Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, y su jefe de gabinete José Ángel Fuentes Gago. El PSOE sostuvo entonces que era suficiente que acudiera Ignacio Cosidó, el director general de la Policía Nacional. 

Sánchez ha asegurado el PSOE se opuso “porque Villarejo está testificando en la Audiencia Nacional, está preso investigado por todas las tropelías” que ha cometido. No obstante, el excomisario fue detenido en noviembre de 2017 y la propuesta de llamarle a declarar a la comisión de investigación fue anterior. 

Además, el PSOE ha permitido –e incluso impulsado– que declaren en investigaciones parlamentarias personas imputadas e incluso condenadas. Por ejemplo, en julio de 2017 acudió el extesorero del PP, Luis Bárcenas, a hablar de la financiación del partido (fue él quien decidió no responder a las preguntas para no dificultar sus procesos judiciales). También otros imputados y condenados han desfilado por el Parlamento, como Francisco Correa o ‘El Bigotes’, entre otros. 

Sánchez ha evitado de nuevo pronunciarse sobre posibles pactos postelectorales, aunque ha asegurado que su preferencia es gobernar como lo ha hecho estos meses: en solitario con independientes. Pero no ha entrado en si mirará a Unidas Podemos y Ciudadanos, como hizo en 2016, o si optaría por los de Iglesias y apoyos de los independentistas.

Sánchez reprocha las “primarias” de la derecha

La opción favorita del PSOE es un Gobierno monocolor apoyado en la investidura por Unidas Podemos y PNV, pero es posible que sea insuficiente. “En esos resultados se está abriendo un tercer espacio y es que el PSOE cuente de sus propias fuerzas para poder gobernar”, ha dicho Sánchez. En el PSOE están preocupados por que haya desmovilización del electorado de izquierdas que pueda dar lugar al “riesgo real” de que gobiernen PP, Ciudadanos y Vox. 

“En esta precampaña estamos viendo una competición en primarias de las tres derecha a ver quién dice la barbaridad más grande”, ha dicho antes de emplazar a Pablo Casado y Albert Rivera a “evaluar” su estrategia ya que, a su juicio, en vez de “contraargumentar” a la “ultraderecha” la está “abrazando” poniendo el peligro “consensos” como la lucha contra la violencia de género. 

El presidente ha sido muy crítico con algunos dirigentes independentistas, a los que no ha citado expresamente, al acusarles de no actuar “de buena fe”. Sánchez ha asegurado que no han sido honestos con  los catalanes que han creído que la independencia sería posible. 

“Durante estos diez meses he percibido algunos dirigentes no actúan de buena fe –ha afirmado–. No pretendo desvelar conversaciones privadas pero ellos saben que [la independencia] no se va a producir”. De nuevo ha retomado el lema de su campaña de primarias –el “no es no” a Mariano Rajoy– para negar que con el PSOE vaya a ser posible un referéndum de autodeterminación o la independencia. “A lo largo de mi carrera he demostrado que cuando digo “no es no” es no es no. No va a haber independencia, no va a haber referéndum”, ha sentenciado Sánchez, que no quiere pronunciarse sobre hipotéticos indultos a los dirigentes independentistas hasta que haya sentencia del Tribunal Supremo que juzga el procés.

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