Pedro Sánchez en Bolivia
Antes de su reunión con el nuevo presidente colombiano, Iván Duque, Sánchez ha querido dejar claro que “la discrepancia no es de diagnóstico, sino de solución al problema”. Es decir,l Gobierno español discrepa de que la salida pase por la imposición de sanciones y amenazas como la de llevar a Maduro ante la Corte Penal Internacional de La Haya esgrimida por varios países latinoamericanos.
Conviene recordar que el Gobierno socialista aprobó la última ronda sanciones a Caracas por parte de la UE, que había sido negociada por el PP.

El Gobierno de Sánchez aboga ahora por una solución dialogada y que no haya injerencias sino “acompañamiento” por parte de España.  “No es una crisis que nos resulte ajena que miremos para otro lado”, aseguró Sánchez. El Gobierno cree que ya se está moviendo a nivel internacional una respuesta ante la crisis migratoria y que es ahí donde España puede “involucrarse de manera constructiva” con asistencia técnica o la atención a refugiados.

 

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