El periodista Pedro Vallín ha realizado un cruda reflexión en su cuenta de Twitter en la que ha tocado varios temas entrelazados entre sí, como el Poder Judicial, la separación de poderes, la morosidad legislativa del Congreso o la crisis política.

Según el periodista, «tenemos unos sistemas políticos ideados para otro mundo. Uno que en España murió hace 15 años, cuando colapsaron los viejos consensos y nadie se avino a fundar unos nuevos; y en Europa, cuando la ampliación creó un monstruo de 27 países sin cambiar las reglas para tomar acuerdos».

«En España, esa crisis destruyó el bipartidismo (hoy sigue, os cuenten lo que os cuenten, tercamente por debajo del 50% de los votos y bajando). Pero nuestro sistema estaba expresamente pensado para funcionar a través del turno. De hecho, la LOREG está diseñada para afianzarlo», ha continuado.

Y apunta que no solo el sistema político, también su sistema subalterno, el periodístico. Por eso los viejos comentaristas y los editoriales antaño hegemónicos muestran su molestia ante una realidad que no atiende a sus dictados sino que los desacata.

Vallín considera que el multipartidismo ha ralentizado la capacidad legislativa del Congreso de forma patente, llevando a los tres últimos gobiernos a echar mano de decretos y otros avíos similares para tratar de producir leyes.

Y ha recordado que la regla de los tres quintos para la elección de miembros del CGPJ estaba pensada para que, en un entorno de bipartidismo, los gobiernos tuvieran que sumar a algunos minoritarios o bien pactar con la oposición, sin embargo, la regla de la mayoría absoluta es igual de garantista de la pluralidad o más que lo era hace 20 años la mayoría cualificada.

En relación a la separación de poderes, Vallín apunta que se «supone que un poder no puede interferir gravemente en el ejercicio de otro, no que un poder del Estado pueda ser un ente autónomo y endógamo que no responda ante nadie salvo su gremio».

«Cuesta creer que la reforma parcial o total de la ley del PJ pueda deteriorar más su actual reputación. Asusta el fariseísmo de quienes hoy se rasgan las vestiduras pero llevan años clasificando magistrados por su (patente) simpatía política y anticipando los fallos de cada sala», añade.

Tal y como ha señalado el periodista, la afectación de la ruptura del marco político bipartito a un sistema diseñado para el turnismo afecta de forma capital a la posibilidad de llevar a cabo con éxito las reformas constitucionales perentorias que reclaman tres cuartas partes del país.

«En la UE, que con matices, también padece una crisis operacional, la ampliación ha convertido la regla del consenso (las decisiones deben estar apoyadas por todos los Estados) en el secuestro de toda la UE por parte de cualquier disidente. La bloquea cuando más agilidad necesita», continua.

Y añade que quienes pactaron la regla del consenso fueron un pequeño grupo de países bastante sincronizados en cuanto a intereses, características socioculturales y tradición política mientras ahora la UE reúne a países con tradiciones políticas tan diversas y divergentes, como sus intereses políticos, económicos y geográficos. Y la regla del consenso es un cáncer para el proyecto europeo. Hasta los derechos humanos están en cuestión hoy en el espacio UE.

Según Vallín, la solución no es fácil pero es necesario cambiar las reglas «porque la esclerosis general es patente» y señala como prueba que en España, desde hace una década, se apruebe un presupuesto cada tres años en vez de uno anual.

«Pero entre tanto se hallan esas fórmulas para engrasar nuestras delicadas democracias liberales y que vuelvan a ser plenamente funcionales, estaría bien que, al menos en mi oficio, dejáramos de dar grititos de doncella literaria soñando con que vuelva 1990», ha zanjado.