El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Pepe Álvarez, se ha manifestado a favor de una profunda reforma de la actual modelo de integración económica de la Unión Europea, así como de que ésta vaya en paralelo con una verdadera política social común que garantice los derechos de la ciudadanía. Lo ha hecho dentro de la jornada de trabajo “Reforma de la Unión Monetaria y Económica -UME- y gobernanza social de la Unión Europea” organizada por la confederación alemana de sindicatos DGB y la Fundación Friedrich Ebert en Berlín los días 14 y 15 de septiembre.

Según el secretario general de UGT, la percepción de muchos ciudadanos de que el mercado único es el problema y no la solución se ha debido a que la receta de la austeridad no ha querido tener en cuenta los alarmantes datos sobre crecimiento de la pobreza y la desigualdad surgidas como consecuencia de esa visión liberal y antisocial y, por otro, a la falta de mecanismos europeos que garantizasen una estabilidad presupuestaria basada en reglas condicionadas a la situación económica de los Estados Miembros (EEMM) y no “en un sistema de umbrales fijos, sin un mecanismo fiscal común como la mutualización de la deuda o un sistema fiscal que refuerce la capacidad recaudatoria e impida el arbitraje fiscal”.

Álvarez ha indicado cómo la mezcla de austeridad presupuestaria y reforma laboral “han llevado a España a ser un país más pobre, más precario y más injusto, en el que la deuda pública pasó del 40 a casi el 100% en 10 años, el paro aumentase de manera nunca vista, una pérdida de poder adquisitivo de más que diez puntos que continúa siendo la tónica, o un alarmante y vergonzoso aumento del número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social”.

​Pero la solución no pasa, según Álvarez, por menos Europa sino por todo lo contrario: “reforzar y crear instituciones sólidas, independientes, democráticas y con capacidad política y presupuestaria suficiente para actuar en caso necesario y no tener que observar el bochornoso espectáculo de eurorreuniones en las que sólo se decide volver a reunirse para no decidir nada, mientras que los y las trabajadoras ven como sus salarios, condiciones de trabajo y calidad de vida de desploman”.

Los lideres políticos tienen que tener en cuenta que nos encontramos ante una de las últimas oportunidades: o se comprometen verdaderamente con la construcción o el descrédito internacional sólo dará alas a los movimientos fascistas antieuropeos que no hacen sino aumentar en Francia, Austria, Suecia, Alemania o Italia”, indicó Pepe Álvarez.

El secretario general de UGT subrayó que “es necesario que antes de las elecciones, ya mismo, los gobiernos nacionales den un claro mandato de querer poner en marcha, por ejemplo, una Autoridad Laboral Europea más ambiciosa en cuanto a sus atribuciones, con un ámbito más amplio de actuación, no sólo un mecanismo de información y orientación sino una auténtica inspección laboral que garantice los derechos de los y las trabajadoras, permitiendo a las organizaciones sindicales plantear quejas ante la misma y ser parte de su gobierno, como corresponde a una organización democrática y transparente; esto ya sería una señal clara de que efectivamente se ha entendido el mensaje de la ciudadanía y de que se quiere actuar de manera distinta, de que se va a integrar la agenda social en la política común con igual fuerza que la económica; es más: de que esta vez, los derechos sociales y laborales van a ir por delante de los del capital, y de que el derecho a la autonomía de la negociación colectiva y la cobertura de los convenios estarán protegidos por la legislación europea

De la misma manera, Álvarez apuntó que “el compromiso que alcanzamos con la firma del Pilar Europeo de Derechos Sociales es es, un compromiso. Una herramienta en la que las y los ciudadanos creímos, pero que vemos que el presidente Juncker y la derecha europea están empeñados en dejarlo en un documento más, vacío, inútil, olvidado. El gobierno de Sánchez y el propio presidente del gobierno se han manifestado a favor de esta agenda social. Ahora es el momento de ponerla en práctica y de que trabaje en Europa para exigir que sea una realidad”.

Por último, el secretario general de UGT ha querido poner en valor el trabajo y sentido de la Confederación Europea de Sindicatos, CES, de la que UGT es miembro fundador: “ante una unión que parece dar sólo prioridad a lo económico, la CES representa un instrumento de integración socioeconómica verdadero, y tiene la capacidad y el potencial de ser el contrabalance de un capital que sigue desaforado. UGT va a trabajar para que en el congreso del próximo año estas propuestas en sobre moneda común y gobernanza económica formen parte del programa fundamental de la CES”, afirmó.

 

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