Ante la llegada de personas refugiadas a Europa, ha crecido la atención y el interés de la ciudadanía por encontrar alternativas para estas personas. La UE ha puesto en marcha diversas políticas, que sin embargo se han construido sobre mitos, prejuicios y contradicciones, lo cual limita su efectividad y no pone a las personas en el centro.

Oxfam Intermón ha realizado una encuesta con el fin de cuantificar y dimensionar los distintos grupos representativos de la sociedad con respecto a sus actitudes frente a las personas migrantes.

Los datos

La encuesta realizada por la ONG destaca que, sorprendentemente, para un 70 % de la ciudadanía hay que ayudar urgentemente a las personas refugiadas porque están en extremo peligro. También un 65 % de la ciudadanía cree que hay que facilitar las leyes de acogida y asilo para que las personas refugiadas no mueran en el Mediterráneo.

A un 80 % de los encuestados les preocupa el crecimiento del racismo y la xenofobia, pero
para un 55 % el principal problema de acoger personas refugiadas es que vengan terroristas infiltrados

Un 54% de las personas encuestadas considera que no hay que acoger a más personas refugiadas de los que se han acogido hasta la fecha, un 47 % cree que cuantas más personas inmigrantes se acojan más personas inmigrantes vendrán fruto del efecto llamada y un 21% de la población opina que las personas refugiadas nos están invadiendo.

Para un 46 % no tienen sentido las fronteras en el mundo actual.

Conclusiones

Los datos arrojan que existen contradicciones sobre la percepción de las personas que migran, que destacan la admiración y el reconocimiento, pero despiertan inseguridad. Sólo con más conocimiento sobre ellas se logrará superarlas. Para lograr políticas de calidad sobre las personas que migran es fundamental romper con diversos mitos y prejuicios.

Las personas refugiadas activan en la ciudadanía española la idea de “ayudar” y las personas migrantes la idea de “integrar”, el sentimiento predominante sobre las personas que migran es el de “pena”, parte de la ciudadanía española destaca que las “admira”.

La migración no es algo excepcional. Según la encuesta, más del 60% de la ciudadanía española tiene gente de su círculo cercano que ha tenido que emigrar.

En España parece que está instaurada la idea de que nuestro país tiene suficiente con sus problemas económicos y que no tiene recursos para “ayudar” a las personas refugiadas, siendo la población de mayor edad es la que cree en afirmaciones como que hay otros países que ya acogen a las personas refugiadas, y que no hay recursos para atenderlos o que las personas refugiadas nos están invadiendo.

La ciudadanía española considera que las personas refugiadas son aquellas que vienen de conflictos, pero no considera que afectados por la pobreza o el cambio climático puedan considerarse como personas refugiadas.

 

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