Juan Carlos Senent

Esto de la sociedad 2.0 en la que vivimos tiene sus ventajas, te enteras de cosas que ha dicho algún iluminado al otro lado del planeta, literalmente. Seguramente de no estar interconectados a través de las redes sociales como Twitter no me hubiera enterado de que, según informa dosmanzanas.comel arzobispo católico de Sidney, un señor llamado Anthony Fisher, ha equiparado, en su mensaje de Navidad, los abusos sexuales a menores por parte de la curia católica con la legalidad del matrimonio igualitario. Para el que ande un poco desconectado, Australia ha aprobado este año el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aprobación previo referéndum no vinculante, aun cuando sobre los derechos humanos no se vota, pero ese es otro tema.  

Quede dicho de antemano que quien escribe estas líneas es católico practicante. Y me siento indignado ante estas desafortunadas declaraciones de un jerarca eclesiástico cristiano en pleno siglo XXI. No hace falta decir que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un avance en la consecución de la igualdad, con independencia de la orientación sexual. Porque todos amamos igual, seamos heterosexuales, homosexuales, bisexuales… ¿Y no decía Jesús que teníamos que amar al prójimo? Desde luego los que no lo hacen –amar- son los sacerdotes que abusan de niños y niñas. De hecho, casi 4.500 menores sufrieron abusos sexuales por curas católicos en el propio país australiano. Este tipo de personas, estaréis de acuerdo conmigo seáis creyentes o no, no son las que la Iglesia católica se merece.  

Ya son muchas las iglesias cristianas que se han puesto del lado de la dignidad humana y del amor. Del lado de los derechos humanos y la inclusión. Tanto es así que se producen, desde hace ya muchos años, bendiciones a las uniones entre personas del mismo sexo y matrimonios eclesiásticos. En lugares como Dinamarca, Noruega, Suecia, Canadá o Francia, se han producido estos avances significativos por parte de iglesias cristianas. En España, la Iglesia Evangélica Española fue la única en apoyar en 2005 en matrimonio en igualdad y están en proceso de celebrar matrimonios homosexuales. Dos personas del mismo sexo casándose… ¡Ante su Dios! El mismo que el de los cristianos católicos. Y es que todavía le queda mucho por avanzar a la Iglesia católica, una de las instituciones religiosas más importantes del mundo, que todavía excluye a personas por su orientación sexual.  

Bueno, algo ha cambiado, el Papa Francisco, al menos ha hablado de la homosexualidad en términos positivos. “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad.”dijo en una ocasión. Le recomendaría al señor arzobispo católico de Sidney que hiciera más caso a su “jefe” en vez de poner en pie de igualdad los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes católicos y el matrimonio igualitario.

“Perdóname, Señor, he pecado”es lo que tendrían que decir esos sacerdotes ante su dios, que como todo el mundo sabe, es misericordioso, y por ende perdonará sus pecados para poder acceder al cielo. Mientras, nada malo haremos los demás por amarnos y querer sellarlo a través del matrimonio –civil o religioso-, ya sea con una  persona del mismo género o de diferente. 

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