La dirección del PP ha asumido ya que este domingo no tendrá unos buenos resultados. Ante la encuesta de GAD3 publicada justo al cierre de las urnas, que da al partido una horquilla de entre 69 y 73 escaños, dirigentes populares han reconocido en privado que sus expectativas han empeorado y asumen que el resultado final para la formación conservadora puede moverse por las cifras avanzadas por las encuestas, aunque aún confían en poder sumar con Ciudadanos y Vox para llegar a la Moncloa.

Desde la dirección popular cargan contra esos dos partidos y especialmente contra la formación extremista por dividir el voto de la derecha. Si los pronósticos se cumplen, apuntan, los que tienen que dar explicaciones «son los del partido que llenaba actos y que se queda quinto con 30 escaños», en clara alusión a la formación que preside Santiago Abascal.

Las consideraciones que realizan en privado dirigentes de la cúpula nacional del PP contrastan con el optimismo que muestran en público algunos de los candidatos a las próximas elecciones. Es el caso de la aspirante a presidir la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que a las puertas de Génova ha sostenido que «normalmente la alta participación beneficia al cambio».

Díaz Ayuso ha confesado, no obstante, que no se cree las encuestas que auguran la debacle de su partido «porque no hay una encuesta igual». «Tengo mucha ilusión y esperanza de que las cosas cambien», ha zanjado.

La candidata madrileña se ha incorporado pasadas las ocho de la tarde al grupo de confianza de Casado que le acompaña en su despacho de la séptima planta de la sede de la calle Génova de Madrid donde el presidente del PP sigue el escrutinio de las generales.

Con él están también el secretario general de la formación, Teodoro García Egea, así como el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, el número dos de la lista del PP por Madrid, Adolfo Suárez Illana, y el eurodiputado Antonio López Istúriz. Oficialmente, desde Génova piden «tranquilidad» hasta conocer los resultados.