El Rio All-Suite Hotel & Casino de Las Vegas acoge estos días la edición número 50 de las World Series of Poker (WSOP), el festival de torneos de póker en vivo más prestigioso del mundo. Una cita anual con un calendario de eventos insuperable que desemboca en el Main Event que se juega bajo la modalidad de No-Limit Texas Hold’em, donde se concentran los mejores jugadores del circuito profesional del juego de cartas. Todos los participantes tienen un único objetivo, conquistar el brazalete de las WSOP. A pesar de ello, pocos jugadores pueden presumir de liderar el ranking histórico de victorias en torneos de las WSOP con 15 brazaletes. Una histórica marca que está en manos de Phil Hellmuth, una de las figuras más reconocidas del circuito mundial.

Phil Hellmuth ganó su 15º brazalete de las WSOP en el Evento #71: $5.000 NLHE Turbo de la edición de 2018, agrandando su leyenda en el mundo del póker. El jugador de Wisconsin alcanzó la mesa final en este torneo en el que participaron 452 jugadores y, tras enfrentarse a su compatriota Steven Wolansky en el heads-up, se coronó como el rey de las WSOP aumentando su ventaja como el jugador con más brazaletes de la historia del festival de torneos en vivo más prestigioso del mundo. Además, “The Poker Brat”, como es conocido en el circuito, se hizo con un premio de 485.082 dólares. Más allá de su exitosa trayectoria en las mesas de juego, Hellmuth es una de las figuras más excéntricas del juego de cartas, especialmente por su habilidad para los disfraces, aunque también ha mostrado su cara más solidaria.

Un jugador destinado a triunfar

El famoso jugador de póker nació el 16 de julio de 1964 en Madison, ciudad del estado estadounidense de Wisconsin. Nunca fue bueno con los estudios. De hecho, siempre se sintió menospreciado en su familia, especialmente por su padre Phillip J. Hellmuth (decano y profesor de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de Wisconsin), ya que, mientras todos sus hermanas obtenían un promedio de A, Phil sólo obtenía un promedio de B. A pesar de ello, siempre pensó que tenía el talento suficiente para hacer grandes cosas en la vida. Una sensación que confirmó una clarividente inglesa conocida como Rose Gladden. Esta famosa psíquica le leyó las manos con apenas 17 años y predijo que sería alguien famoso.

Accedió a la Universidad de Wisconsin, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, para estudiar contabilidad y filosofía. Allí comenzó a jugar habitualmente al póker en mesas de juego donde se reunían taxistas, estudiantes y profesores. Cuando comenzó a ganar de forma constante en esas partidas caseras, Hellmuth tomó la decisión de dejar los estudios después de tres años de carrera para dedicarse a jugar al póker. A pesar de la preocupación de sus padres, con 21 años se mudó a Las Vegas para vivir del juego de cartas, aunque perdió su bankroll de 20.000 dólares en partidas maratonianas. En esa situación con los bolsillos vacíos decidió regresar a su ciudad natal para reconstruir su bankroll.

El comienzo de una leyenda

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A su regreso a la Universidad de Wisconsin tuvo un momento que le cambiaría la vida. Hasta ese momento, Hellmuth no se había dedicado al póker seriamente, ya que se pasaba el día bebiendo y fumando mientras jugaba sus partidas. Sin embargo, un día tuvo un momento de lucidez extrema y decidió que había llegado el momento de cambiar su vida. Llegó a su casa y realizó una lista con todos los objetivos que quería cumplir. Su meta número uno era ganar el Main Event de las World Series of Poker. Un sueño que cumplió con 24 años en la edición de 1989, cuando venció a Johnny Chan (que buscaba su tercer brazalete consecutivo) en el heads-up final. Con esa victoria, que además se produjo bajo la atenta mirada de su padre, Hellmuth se convirtió en el jugador más joven en lograrlo.

En ese momento, ningún aficionado al póker podía imaginarse que estaban presenciando el primer triunfo de una auténtica leyenda del juego de cartas. Dos décadas después de su primer brazalete en las WSOP, Hellmuth tiene el récord de victorias en los torneos del festival de póker más prestigioso del mundo con 15 brazaletes, además de unas ganancias en eventos en vivo de 22 millones de dólares en su carrera según el Global Poker Index (GPI). El secreto de su éxito, no faltar a ninguna cita de las WSOP. Según su opinión, la historia del póker se hace en las World Series of Poker, donde se miden los grandes jugadores.

La edición de las WSOP de 1993 fue uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Hellmuth estaba en el momento más álgido de su carrera y consiguió tres brazaletes en tres días consecutivos (eventos #7, #8 y #9). Una hazaña histórica a la que estuvo a punto de ponerle la guinda con un cuarto brazalete, aunque tuvo que conformarse con la segundo posición en el Deuce To Seven Drav de 5.000 dólares que terminó ganando Bill Baxter. Un éxito a lo largo de su trayectoria que siempre ha estado unido a su extravagante personalidad, ya que sólo le falta tener alguno de los tatuajes de las cartas de poker tan populares en la actualidad. De hecho, siempre ha sido conocido por sus salidas de tono y su mal perder, por lo que se ha ganado el apodo de “The Poker Brat” (El mocoso del Póker).

La mala fama de chico malo del póker se fue incrementando exponencialmente de la mano de sus constantes apariciones en la televisión estadounidense. El jugador de Wisconsin ha sabido aprovechar su tirón en la pequeña pantalla para protagonizar momentos históricos en las World Series of Poker con sus entradas disfrazado de Julio César o luchador de artes marciales. A pesar de sus excentricidades y su arrogancia en las mesas de juego, Hellmuth también ha mostrado en varias ocasiones su lado más solidario. De hecho, el legendario jugador prestó su imagen para un torneo benéfico que recaudó más de 800.000 dólares para los niños enfermos del Children’s Hospital of Philadelphia en 2013.