Los diferentes homenajes para recordar este jueves el primer año del asesinato de la concejala Marielle Franco, una destacada defensora de los derechos humanos, se convirtieron en actos de protesta para exigir la identificación de los inductores del crimen que conmocionó a Brasil.

Dos días después de que la Policía arrestara a dos sospechosos de ser los autores materiales del asesinato, la pregunta de «¿Quién mandó matar a Marielle?» fue común en los carteles exhibidos en los diferentes actos en homenaje a la concejala en Río de Janeiro.

La pregunta también partió de familiares y correligionarios políticos de la defensora de las minorías que participaron en una misa para recordar su asesinato el 14 de marzo de 2018 y de otros actos celebrados en el Concejo Municipal y en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.

Franco, una mujer negra, lesbiana, procedente de una favela y militante del izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL), se había convertido en símbolo de la defensa de las minorías en Brasil, por lo que su asesinato generó conmoción en todo el país y condenas en el exterior.

Desde el asesinato de la concejala de Río de Janeiro junto a Anderson Franco, el conductor del vehículo en que regresaba a casa tras haber participado en una reunión con mujeres negras, las manifestaciones podían sintetizarse en dos preguntas comunes en las pancartas: «¿Quién mató a Marielle?» y «¿Quién mandó matarla?».

La primera recibió una respuesta el pasado jueves, casi un año después del crimen, cuando las autoridades anunciaron el arresto de dos exagentes de la Policía que ya fueron denunciados penalmente como los autores materiales del crimen.

Uno de los detenidos, el agente jubilado de la Policía Militarizada Ronnie Lessa, fue acusado de haber sido el autor de los disparos que mataron a la concejala, que se destacó por sus enérgicas protestas contra los abusos de las autoridades.

El otro, Elcio Vieira de Queiroz, quien había sido expulsado de la Policía Militarizada por sus vínculos con criminales, fue acusado de conducir el automóvil desde el que se realizó el brutal crimen.

Tanto en la misa celebrada en la céntrica iglesia de la Candelaria como en los actos en el Concejo los manifestantes pidieron que la Policía también responda sobre quién encomendó el asesinato y por qué razón.

La exigencia estaba en los letreros que fueron puestos junto con decenas de ramos florales en las escalinatas que conducen a la sede del Concejo Municipal y en los que fueron depositados junto con 365 girasoles en las escalinatas ante la sede de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.

«El girasol fue la primera flor que ella recibió cuando comenzó en la política y por eso la adoptó como su símbolo de campaña. El girasol es una flor que no muere ya que se convierte en semilla», explicó Rogeria Peixinho, una de las asesoras legislativas que organizó el homenaje.

El padre de la concejala, Antonio da Silva, exigió el arresto y la condena de los autores intelectuales del asesinato en declaraciones que concedió tras la misa en su homenaje. «Algunas preguntas siguen sin respuesta: ¿quién mandó y por qué mataron a Marielle?», afirmó.

Para el diputado Marcelo Freixo, uno de los principales líderes del PSOL y padrino político de la concejala, las personas que apretaron el gatillo no fueron los verdaderos autores del crimen.

«Quien mató fue el que mandó a matarla. No tenemos duda de que el arresto de los autores materiales fue un paso importante, y qué pena que demoró un año para eso, pero ese paso no tiene valor si no descubren quién mandó a matarla», dijo el legislador.

Los homenajes por el primer año de la muerte de la concejala se extenderán durante casi 24 horas en diferentes plazas de Río y el principal está previsto para la tarde de este jueves frente a la sede del Concejo, en donde se espera una gran protesta política.

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