A la puerta de la residencia Los Nogales de Hortaleza (Madrid), varios residentes, familiares y la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias (Pradigmare) han pedido este jueves más personal y más supervisión desde la dirección para evitar «garbanzos negros».

Lo han señalado tras conocerse ayer que la Fiscalía de Madrid ha presentado una denuncia contra tres trabajadores de esa residencia por infringir presuntamente malos tratos físicos y psicológicos a dos ancianas que tenían a su cargo y que han sido grabados en vídeo.

El presidente de Pradigmare, Miguel Vázquez, ha asegurado que la falta de personal «causa maltrato institucional diario con todos los residentes».

Ha recordado que la ratio en España de trabajadores por residentes es de 0,61, incluyendo a cocineros, fontaneros u otros empleados que no son gerontólogos, mientras que en Francia es de 0,47.

Se ha preguntado si «hay que hacer negocio con la dignidad de nuestros mayores en los últimos momentos de su vida» al denunciar que en España se ha apostado por la empresa privada para las residencias: 73 % frente al 27 % públicas; y las públicas con gestión privada se elevan a un 82,3 %.

María Ángeles, residente desde hace cinco años en Los Nogales, donde también estuvo su madre, enferma de Alzhéimer, ha asegurado que está «muy contenta» y que recibe «un trato excelente».

Ha comentado que al preguntar sobre los hechos denunciados a la dirección, le han contestado que se trata de «garbanzos negros».

Sin embargo, ha opinado que hace falta más personal pues los empleados «tienen más trabajo del que deben» y que es «imposible abarcar tanto».

Por su lado, Juan Antonio Guerrero, hijo de una residente en Los Nogales, ha comentado a los medios que ha pedido a la residencia el certificado de idoneidad de los empleados que trabajan allí y ha considerado que ha habido un fallo en recursos humanos.

«Hay que actuar duro contra estas tres personas para que no vuelvan a trabajar ni con ancianos ni niños», ha dicho Guerrero, que ha criticado la ausencia de inspecciones por parte de la Comunidad de Madrid o que no se haya hecho caso de los avisos del hijo que grabó a las ancianas maltratadas.

Otra hija de una residente en los Nogales, con 95 años, ha subrayado estar «indignada» con lo que se ve en los vídeos y ha detallado que las empleadas «trabajan tan rápido» que a su madre un día, al desvestirla, «le arrancaron un pendiente y ha tenido la oreja mal».