Ricardo Suárez García
Una de las noticias de actualidad en el día de hoy es que el estado asumirá el 70% del salario de los trabajadores del Fútbol Club Barcelona. Un club con ingresos millonarios por derechos de imagen, con unas ventas extraordinariamente enormes por todo el mundo, con unos contratos de publicidad desorbitados, un club que se nutre de la pasión al fútbol de nuestra sociedad y todo lo que ello genera. Por poner un ejemplo, un solo jugador como es Leo Messi cobra la friolera de 81 millones de euros por temporada del Futbol Club Barcelona. Sin embargo, a pesar de que este club y otros de la liga española tienen la capacidad financiera para asumir este tipo de salarios, el estado asumirá mediante la fórmula de los ERTEs el salario de su plantilla de trabajadores.

Otro caso flagrante es el de las televisiones privadas, no tendrán que preocuparse, ya que el estado vendrá ávido en su ayuda. El gobierno “salvará” con 15 millones de euros a las grandes empresas audiovisuales como Mediaset o A3media, que en el curso pasado tuvieron unos ingresos de 211 y 118 millones de euros respectivamente. Todo esto mientras mantienen su actividad y, como no, su publicidad.

El caso de las autopistas como la AP-9 gallega es, si cabe, más sangrante. Cabe recordar que, en el caso de la AP-9, la concesión fue ampliada en 2000 por el Gobierno del PP hasta 2048 y que su explotación genera 205.403 euros de media cada día desde que el primer coche cruzó las barreras de la AP-9 hace cuarenta años. No alcanzo a entender que estos beneficios se usurpen a los usuarios y menos aún que estos beneficios vayan a parar a una empresa privada (extranjera) en lugar de a las arcas del estado. Unos beneficios que tan bien nos vendrían para llevar a cabo las ayudas que ahora la sociedad necesita. Pero si hay algo que el pueblo sin duda no podrá entender es el hecho de que el estado ahora vaya a indemnizar a las concesionarias de autopistas que recauden menos en peajes por las restricciones a la movilidad impuestas por el plan contra el coronavirus.

Es inadmisible e inmoral que esto ocurra mientras mucha gente hace cuentas para no cerrar la puerta de sus negocios y muchos para poder pagar el alquiler del piso y seguir alimentando a sus hijos. 

El gobierno español ha optado por socializar el coste de la crisis, es decir, ha optado por asumir, con el dinero de todos, ayudas para los sectores damnificados por la crisis económica derivada de la crisis sanitaria.

Yo no critico esta solución, ya que me parece que el estado debe responder para que su ciudadanía no caiga en la ruina, pero, estoy de acuerdo con socializar los costes de la crisis de aquellos sectores que corren peligro de caer por una situación que no pueden controlar. Ahora bien, socializar el coste de la crisis del Fútbol Club Barcelona, de Mediaset o A3media, o de las concesionarias de las autopistas, me parece inasumible, tanto desde el punto de vista moral como económico. Y es que estos son ejemplos de la infinidad de grandes empresas que tienen inmensos beneficios año tras año pero que, hoy, cuando hay unos meses de crisis, no se corresponsabilizarán del coste económico de la situación. Y ojo, si no lo hacen es porque no hay un gobierno valiente que sea capaz de hacer que todas estas empresas arrimen el hombro ahora que la sociedad lo necesita.

Los ERTEs son también parte de la socialización del coste de la crisis. En un principio suena genial, hasta que nos damos cuenta de que socializar los costes suponen hacerlo con el dinero de la hacienda pública, con el dinero de todos. No con ello estoy criticando los ERTEs o poniendo en duda su necesidad, desde mi punto de vista los ERTEs son un instrumento necesario para salvar a muchas empresas, pero deberíamos preguntarnos si este instrumento debe ser igual para todos.

El principio de la equidad nos dice que se debe tratar a cada uno según sus necesidades y no a todos igual. Las medidas homogéneas sin baremación de las situaciones concretas tienen estos problemas y es de esta manera que el Fútbol Club Barcelona (y seguramente a partir de mañana más clubes) y la zapatería de la esquina de tu calle se acogerán al mismo ERTE y tendrán la misma respuesta del estado. Para mi la solución debería tener al menos dos vertientes, de manera que se prestase si cabe más ayuda a aquellas pequeñas y medianas empresas que más lo necesitan para no desaparecer y que por otro lado se estudiasen fórmulas para que el estado y las empresas grandes se corresponsabilizasen de los costes del parón económico evitando de este modo el despilfarro de millones del arca común.

Es de esta manera como mientras miles de autónomos que no han cerrado su negocio, pero si vista mermada su cartera de clientes siguen teniendo que pagar sus cuotas mientras el estado acude a regar con dinero a los medios de comunicación privados con ingresos millonarios.

Plan de choque social sí, pero… ¿Para todos? En mi opinión no, o al menos no en la misma medida, deberíamos centrarnos en salvar a los pequeños y hacer que los grandes aporten al menos una parte del coste.