Ciento veintiocho ONG y expertos en medioambiente y derechos humanos advierten hoy que una iniciativa de las Naciones Unidas para aumentar las áreas protegidas mundiales, como los parques nacionales, podría derivar en graves violaciones de los derechos humanos y causar un daño social irreversible a algunas de las personas más pobres del mundo.

El próximo mes de mayo de 2021, la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) pretende aprobar un nuevo objetivo para poner al menos el 30% de la superficie terrestre en estado de conservación para el año 2030. Esta meta de «30 × 30» duplicaría la actual superficie terrestre protegida en la próxima década.

Sin embargo, la preocupación por el coste humano de la propuesta, así como por su eficacia como medida ambiental, va en aumento a medida que la conservación de la naturaleza en regiones como la cuenca del Congo en África y el sur de Asia se ha ido militarizando cada vez más en los últimos años. Una serie de reportajes recientes han revelado que las comunidades siguen siendo forzosamente desplazadas y expulsadas de sus tierras para dar paso a zonas protegidas y se enfrentan a graves violaciones de los derechos humanos por parte de patrullas antifurtivos fuertemente armadas.

En una carta a la Secretaría del CDB, las ONG advierten que hasta 300 millones de personas podrían verse afectadas a menos que haya una protección mucho más fuerte de los derechos de los pueblos indígenas y otros propietarios tradicionales de tierras y administradores del medioambiente.

Grupos ecologistas también han declarado que la «conservación fortaleza» (zonas protegidas en las que se prohíbe la entrada a las poblaciones indígenas y locales) que se aplica en gran parte del Sur Global no está logrando evitar la rápida disminución de la biodiversidad biológica, y citaron cómo su implementación autoritaria puede poner a la población local en contra de los esfuerzos de conservación de la naturaleza y, de hecho, podría acelerar la destrucción del medioambiente.

Sostienen que todo nuevo aumento de las zonas protegidas debe ir precedido de una investigación independiente sobre los impactos sociales y la eficacia de la conservación de la naturaleza de las existentes áreas protegidas.

Stephen Corry de Survival International , ha declarado: «El llamamiento para convertir el 30% del planeta en ‘Áreas Protegidas’ es en realidad una colosal apropiación de tierras equiparable a la llevada a cabo durante la era colonial europea, y provocará tanto sufrimiento y muerte como entonces. No nos dejemos engañar por el bombo de las ONG de conservación y sus financiadores gubernamentales y de la ONU. Esto no tiene nada que ver con el cambio climático, la protección de la biodiversidad o evitar las pandemias, de hecho es probable que contribuya a su empeoramiento. Más bien se trata de una cuestión económica, de control de la tierra y de los recursos, y un ataque total a la diversidad humana. Este despojo planificado que afectará a cientos de millones de personas corre el riesgo de erradicar la diversidad y la autosuficiencia humanas, que son las verdaderas claves para que podamos frenar el cambio climático y proteger la biodiversidad.»

Joshua Castellino, de Minority Rights Group International , ha declarado: «Se necesitan medidas urgentes para detener la inminente ruptura de las fronteras mundiales. Esto requiere que los responsables de su continua destrucción sean reemplazados por los responsables de su salvaguarda. Hacer que los pueblos indígenas paguen el precio de la destrucción causada en la carrera hacia el consumo excesivo y el beneficio de otros no solo es intimidar a los desposeídos, sino también situar el afán de lucro por encima de los pueblos favoreciendo «enfoques científicos» occidentales impulsados por el comercio a expensas del conocimiento tradicional que ha subyugado, dominado y casi destruido a lo largo del camino hacia este precipicio.»

Fuente: Survival International