Ayer, 12 de diciembre, se celebraron elecciones en el Reino Unido. El resultado ha sido una victoria conservadora que roza el 42 % de los votos, al sumar también a los partidarios del Brexit Party que se retiraron de numerosas circunscripciones. Según datos aún no cerrados al 100 %, esta victoria se ha traducido en una mayoría absoluta que roza los 360 escaños (+47 %) de los conservadores. Por su parte, los laboristas no han obtenido un buen resultado con 202 escaños (–59) y un 31 % (–9 %) de los votos. Pese a no alcanzar el 50 %, el sistema mayoritario inglés ha otorgado a Johnson una mayoría absoluta más abultada de lo habitual debido al mayor número de partidos en competición. Estas elecciones han dado otros dos claros ganadores: el Partido Nacional Escocés, que ha superado el 50 % de votos en Escocia, y los nacionalistas en Irlanda. Hay que destacar que, pese a quedar lejos de los países más avanzados en paridad de representación, habrá un récord de 190 mujeres diputadas en el Parlamento de Westminster.

Boris Johnson ya ha declarado que ejecutará el acuerdo de salida de la Unión Europea alcanzado en octubre, en unas declaraciones alabadas por Donald Trump, que le anima a crear una zona de libre comercio en contra de la Unión Europea (UE). Según sus planes, el 31 de enero debe producirse la salida del Reino Unido de la UE, y a lo largo del año que viene alcanzarse el acuerdo que defina la nueva relación entre la UE y el Reino Unido.

La cuestión del brexit, tres años y medio después del referéndum, ha sido crucial para definir el resultado de estas elecciones. Así, los conservadores han logrado crear una alianza de diferentes grupos sociales a favor de la salida de la UE que ha superado las visiones enfrentadas contrarias a la salida del Reino Unido. Los laboristas, que intentaron centrar la campaña en la cuestión de la desigualdad, con la sanidad como gran asunto de debate, no han sido capaces de vincular esta a un replanteamiento del brexit. De hecho, su caída frente a los buenos resultados de 2017 se explica por la división en este asunto que ha marcado la campaña. También por una caída arrastrada en el último año que, sin embargo, han combatido en una campaña en la que han logrado incrementar un 10 % su intención de voto en los últimos meses. Pese a todo, hay que recordar que el 31 % logrado por Corbyn en este 2019 supera el 29 % logrado por Miliband en 2015.

De esta manera, los ataques al programa social laborista contra la desigualdad sufridos en campaña solo buscan ensanchar la guerra cultural y económica que ha vilipendiado a Jeremy Corbyn y a los laboristas. Su campaña ha supuesto una revolución en la socialdemocracia europea: tanto desde el punto de vista de las propuestas como de las formas, reivindicando la esencia de la construcción del Welfare en Europa, en un Estado que fue punta de lanza en la contrarrevolución lanzada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la década de los ochenta. Hay que recordar que este movimiento neoliberal y conservador perdió elección tras elección hasta lograr ganar, para recordar que las propuestas económicas y sociales de Corbyn deben persistir como programa de cambio a medio plazo.

Desde Podemos, seguiremos apostando por que la salida del Reino Unido de la UE no la paguen las mayorías sociales, ni las británicas, ni nuestros compatriotas residentes allí. Estas elecciones, aparentemente, cierran un ciclo en el Reino Unido y obligan a la UE a replantearse treinta años de neoliberalismo impuesto desde Bruselas, ya que el vínculo material y simbólico de los pueblos de toda Europa con el proyecto europeo está al borde del abismo. Solo un cambio radical en las políticas actuales nos permitirá afrontar la ofensiva de la Internacional Reaccionaria en todo el mundo. Por esa razón, desde Podemos seguiremos promoviendo políticas en favor de las mayorías, de la justicia social, del feminismo, por el planeta, por la paz, por la democracia y por los derechos humanos en nuestro país y en todo el mundo.