Podemos quiere rebajar de los 18 a los 16 años la edad mínima para poder votar en las elecciones, así como modificar el sistema de reparto de escaños en el Congreso de la ley D’Hondt por la Sainte-Laguë, que considera más proporcional, y cambiar también el del Senado por otro que sea «más justo».

Son algunas de las propuestas en materia de normativa electoral que Podemos ha incluido en su programa para las elecciones del 28A, en el que también apuesta por las «listas cremallera» (que alternan hombres y mujeres en las candidaturas) en todos los comicios a fin de garantizar la presencia de mujeres en las instituciones.

Cree Podemos que no está justificado que a los jóvenes mayores de 16 años se les reconozca la capacidad para trabajar, emanciparse o conducir y, sin embargo, no se les permita votar hasta que no cumplan la mayoría de edad.

«Frente al discurso conservador que dice que la juventud no se interesa por la política, estos meses hemos visto las calles llenas de jóvenes defendiendo el feminismo el 8-M y la lucha contra el cambio climático el 15 de marzo», destacan fuentes de la formación morada.

Por ello proponen reconocer el derecho de sufragio a partir de los 16 años al concluir que «la juventud quiere un país mejor y debe poder participar».

Más allá de la edad para votar, sus planteamientos para reformar la normativa electoral buscan «aumentar la proporcionalidad del sistema» y atender el principio de «una persona, un voto».

Se trata de sustituir la ley D’Hondt por el método Sainte-Laguë que se aplica en países como Alemania, Noruega o Dinamarca y que, según Podemos, permitiría atenuar la diferencia entre el porcentaje de votos obtenidos por los partidos y el porcentaje de escaños adjudicados.

Otra reforma sería la de hacer obligatorias las «listas cremallera» en las candidaturas para «superar» así la regla de paridad del 40-60 por ciento recogida en la Ley de Igualdad.

Solo se rompería el sistema en caso de que beneficiara a las mujeres para garantizar que al menos la mitad de las personas que puedan ser representantes políticas sean mujeres.

En cuanto al Senado, su propuesta consiste en buscar un sistema similar al del Congreso para lograr una Cámara más proporcional.

Hacen hincapié las fuentes en que el método mayoritario actual hace que el PP haya contado en esta legislatura con el 62 por ciento de los senadores de elección directa con tan solo el 30 por ciento de los votos.

La derogación del polémico voto rogado para los electores residentes en el extranjero es otra propuesta incluida en el programa de Podemos.

Este «endiablado sistema», sostienen, que obliga a los votantes a superar una «carrera de obstáculos» para manifestar expresamente que quieren votar ha hecho caer el voto exterior del 31 por ciento antes de su implantación al 6 por ciento de los últimos comicios.

En la misma línea, Podemos plantea crear una circunscripción electoral exterior para así «oír la voz» de los 2,5 millones de españoles que viven en el extranjero y que no tienen un «canal parlamentario» para que se escuchen sus demandas.

Toca también el programa de Podemos las campañas electorales, que pretende «democratizar y modernizar».

Pide establecer un único envío de papeletas a los votantes para ahorrar «millones» de euros de dinero público y garantizar al menos dos debates entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno, y como mínimo uno en la televisión pública.