Cerca de mil mujeres de Gaza se han manifestado ayer día 3 contra el bloqueo de la Franja, la ocupación militar israelí y por sus derechos como refugiadas, en la primera marcha de mujeres organizada durante la “Gran Marcha del Retorno”. Más de 120 personas han muerto asesinadas por los disparos de francotiradores del ejército israelí durante estas marchas pacíficas desde el pasado 30 de marzo, Día de la Tierra palestina.  Entre las personas personas fallecidas se encontraban menores de edad, periodistas debidamente identificadas y personal médico, como la enfermera voluntaria de 21 años Razan al-Najjar, disparada cuando atendía a un herido, que se ha convertido en un icono de la participación de las mujeres gazatíes en estas marchas pacíficas.

Precisamente, la manifestación de mujeres del 3 de julio se ha centrado en la denuncia de sus durísimas condiciones de vida bajo el asedio colectivo -figura estrictamente prohibida como castigo colectivo por el derecho internacional- que dura ya 12 años y ha afectado a  todos los aspectos de la vida cotidiana desde la economía a la salud, la educación, el acceso a la libertad de movimiento, agua potable, agricultura, pesca y la imposibilidad de reconstrucción tras los tres devastadores bombardeos israelíes en 2009, 2012 y 2014 y que según Naciones Unidas podría convertir Gaza en inhabitable para 2020.

El bloqueo aumenta la brecha de desigualdades de género a consecuencia directa de la violencia israelí contra las mujeres y sus familiares; mayores cifras de una elevadísima tasa de desempleo (65% en mujeres frente al 35% de los hombres en la franja), acceso a educación, servicios de salud y grado inseguridad alimentaria (70% de la población); mayor peso aún en tareas domésticas y labores de cuidado en hogares con apenas unas horas de electricidad diaria; agravamiento de violencia machista tras las devastadores bombardeos israelíes; denegación del derecho a la herencia, matrimonio temprano de niñas y movilidad restringida para las mujeres.

Desde Podemos nos sumamos a la petición de solidaridad y apoyo feminista con las mujeres de Gaza y de toda Palestina en su lucha por sus derechos nacionales. Hasta que acabe la ocupación, el bloqueo y el apartheid israelí y tengan un Estado reconocido, nuestro país, como integrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y la Unión Europea deben actuar para hacer cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la participación de mujeres en conflicto. La lucha global por los derechos de las mujeres es imparable, y una condición indispensable para  cualquier proyecto emancipatorio digno de ese nombre.

 

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