La conocida como «Ruta de los Balcanes» es una de las principales alternativas para las personas migrantes que intentan acceder a Europa en busca de una vida digna. A pesar de que esta ruta está oficialmente cerrada por un acuerdo entre Bruselas y Turquía pactado a principios de 2016, la afluencia nunca se detuvo. Decenas de miles de personas continúan cruzando por esta región cada año, pese a la estricta vigilancia fronteriza.

La frontera interior más larga de la UE, está patrullada por policías armados con porras, pistolas y gafas de visión nocturna. Trabajadores humanitarios, médicos, guardias fronterizos y funcionarios de la ONU han documentado abusos y violencia sistemáticos perpetrados a lo largo del tramo fronterizo durante varios años. El paso del tiempo, la impunidad y la poca atención mediática occidental hacia este drama continuo debido a la pandemia de coronavirus han provocado quizás que a algunos agentes fronterizos de los países que atraviesa esta ruta se les haya la mano por completo.

Es lo que denuncia un nuevo informe del Consejo Danés para los Refugiados (RDC), que asegura que la Policía croata hizo uso de la violencia y la tortura sistemática contra solicitantes de asilo, presentando pruebas de ataques inhumanos de la Policía croata a decenas de solicitantes de asilo entre el 12 y el 16 de octubre a lo largo de la frontera entre Bosnia y Herzegovina y Croacia. Los investigadores pudieron documentar cortes y heridas en los cuerpos de solicitantes de asilo que aseguraron fueron infligidos por la Policía croata.

Los testimonios recopilados de las víctimas son horribles. Más de 75 personas han informado, de forma independiente en una semana, sobre trato inhumano, palizas salvajes e incluso abuso sexual – Charlotte Slente, secretaria general de DRC.

Según los relatos de los migrantes, los abusos se produjeron en territorio croata, en la frontera de Velika Kladuša en Bosnia, cerca de Šiljkovača, un asentamiento forestal con tiendas de campaña de alrededor de 700 refugiados y migrantes.

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Algunos de los solicitantes de asilo consultados por el DRC aseguran que fueron llevados “a un lugar desconocido donde los subieron a un camión a cargo de 10 personas armadas, vestidas de negro y con pasamontañas integrales, botas militares y linternas en la frente”. Se les retiró el dinero, les quemaron sus pertenencias y se les ordenó que se desnudaran hasta quedar en ropa interior, siendo obligados a tumbarse boca abajo en el suelo. “Una vez que la persona fue inmovilizada comenzó la paliza. Fueron golpeados, pateados y azotados”, según el informe.

El mismo día, un agente de Policía los detuvo cerca de (la localidad de) Novo Selo y luego llamó a dos agentes más. Uno de los migrantes logró escapar, mientras que los otros cuatro fueron detenidos. Dos días después fueron obligados a testificar en contra de su compañero por ‘agresión’ a los policías- Consejo Danés para los Refugiados.

Los informes médicos confirman que las lesiones sufridas coincidieron con el uso de un látigo. Una de las solicitantes de asilo consultadas aseguró además que sufrió una agresión sexual por parte de un hombre. Mustafá Hodzic, un médico de Velika Kladusa citado en el informe, confirmó la existencia de heridas en la espalda y piernas de un solicitante de asilo que examinó, así como evidencia de abuso sexual:

El paciente tenía heridas en toda la parte posterior del cuerpo, en la espalda y en las piernas. Puedo confirmar los signos de una clara violencia sexual … Nunca había visto algo así. Incluso si no es la primera vez como médico [que] he visto señales de violencia sexual contra migrantes, que, según los relatos de los solicitantes de asilo, fueron perpetrados en territorio croata por funcionarios croatas vestidos con uniformes negros.

Clare Daly, eurodiputada irlandesa, es una de las pocas que han expresado su preocupación en Bruselas. “La sangre de estas personas, tan horriblemente maltratada en la frontera croata, está en manos de la Comisión Europea. Han posibilitado esta violación de los derechos fundamentales ignorando los hechos que les presentaron las ONG y los eurodiputados de que no todo iba bien. Hicieron la vista gorda una y otra vez, y ahora estos horribles eventos han ocurrido nuevamente, incluso peores que antes «. Añadió también: “La última vez que ocurrió tal comportamiento, la comisión recompensó a Croacia con una subvención adicional incluso mayor que la primera, y dijo que estaban contentos con la forma en que se habían gastado los fondos … ¿cuándo se va a responsabilizar a alguien por estos delitos? contra la humanidad?».

Fuentes: Eulixe

Eulixe