La Policía reconoció este miércoles, por primera vez, que la intervención militar de la seguridad pública, implementada el año pasado en Río de Janeiro por los altos índices de violencia, no tuvo el impacto esperado.

Así lo afirmó el secretario regional de la Policía Militar de Río, el coronel Rogério Figueiredo de Lacerda , quien señaló que las acciones de la intervención federal en 2018 fueron «interesantes», pero que «no tuvieron un impacto tan grande en el escenario de Río de Janeiro».

El coronel hizo las afirmaciones durante un seminario realizado en el marco de la de la Exposición Latinoamericana de Espacio y Defensa (LAAD, por su sigla en inglés), la mayor feria del sector en la región y que se extiende hasta el viernes en Río de Janeiro.

La intervención, implementada el 16 de febrero de 2018 por el entonces presidente del país, Michel Temer, y que se extendió hasta el 31 de diciembre del año pasado, cedió al Ejército el control de la seguridad pública en Río para frenar la ola de violencia desatada desde los Juegos Olímpicos de 2016.

Criticada desde su inicio por diversas ONG defensoras de los derechos humanos y por la sociedad civil, la intervención fue altamente respaldada por las autoridades militares y civiles y solo hasta hoy un alto rango policial reconoce que no fue tan efectiva como se esperaba.

La medida fue calificada como «un gran fracaso» por la ONG Observatorio de la intervención, que en su informe final puso en duda su efectividad y señaló que no llegó a las favelas y comunidades mas pobres, donde la violencia es un flagelo desde hace años.

No obstante, al finalizar su período de implementación, el general Walter Braga Netto, quien estuvo al frente de la intervención en Río, aseguró que, tras diez meses de trabajo, la misión «se cumplió» y bajaron los índices de criminalidad en el estado.

Datos oficiales señalan que hubo una reducción del 20 % en los robos a cargas con relación a 2017 ; también cayeron los hurtos callejeros (6 %) y de vehículos (8 %).

De acuerdo con el informe final del Observatorio de la Intervención, durante los 10 meses que se implementó la medida en Río, 1.375 personas murieron por acciones policiales, un 33,6 % más con relación al mismo período de 2017.

De ellas, 444 perdieron la vida a manos de las autoridades solo en noviembre pasado, una cifra récord para ese mes.

Durante la intervención, se realizaron 711 operaciones comandadas por el Ejército y el número de tiroteos en Río creció un 56,6 %, según el balance de esta ONG, que monitoreó desde su inicio la gestión de la medida.

Cifras oficiales del Gobierno regional señalan que anualmente en Río más de 6.000 personas mueren violentamente, ya sea por homicidios, robos, por la intervención de agentes del Estado o por lesiones que terminan en deceso.

Entre el 14 de febrero y el 31 de diciembre de 2017 murieron 6.146 personas por alguno de estos actos, mientras que durante el mismo período de 2018 fueron 6.041 los muertos por hechos violentos.

«Una reducción mínima y de tan solo un 1,7 % en comparación con 2017», según explicó entonces a Efe Silvia Ramos, coordinadora de la ONG.

Aunque los resultados de la intervención no fueron los esperados, según el coronel, otras acciones desarrolladas durante ese periodo sí fueron «importantes» como la integración que se logró entre las fuerzas de seguridad y la inversión en equipos y vehículos para la policía que se logró con parte del presupuesto asignado para su implementación (1.200 millones de reales o 324 millones de dólares).