El Frente Polisario advertía que la guerra en el Sáhara Occidental va a entrar en una «escalada segura». Ese fue el principal titular de la rueda de prensa organizada por el Ministerio de Defensa de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 19 de enero.

Tres días después, un comunicado de la misma fuente informaba que por primera vez desde la vuelta a la guerra, declarada el 13 de noviembre, el Ejército saharaui habría incursionado en territorio marroquí y atacado dos bases militares ubicadas en el extremo norte del muro divisorio, que comienza varios kilómetros al interior de Marruecos. Concretamente en región de Buguerba, zona fronteriza con Argelia situada a los pies de la cadena de la cadena montañosa de Ouarkziz.

El Frente Polisario amenaza con llevar la guerra al interior de Marruecos

Precisamente la geografía ha actuado como aliada histórica del Polisario en la contienda. La vasta, accidentada, porosa y conocida frontera permite a los saharauis incursiones en el país vecino, donde actúan rápidamente sobre objetivos militares o infraestructura económica. Una estrategia altamente efectiva que ya usó el Frente Polisario en la Primera Guerra del Sáhara Occidental (1975-91), cuando consiguió trasladar el frente de batalla más de 100km dentro de territorio alauita.

Junto a El Aaiún, Amgala o Tifariti, poblaciones del Sáhara Occidental, las ciudades marroquís de Tan Tan, Zag o Assa fueron objetivo militar de las incursiones saharauis en su intención de estrangular la moral y economía de Marruecos como vía para forzar el fin de la ocupación. Algo que expresó con claridad el histórico líder saharaui Mohamed Abdelaziz tras uno de estos ataques al sur del país. “Nuestra presencia aquí no representa nuestra intención en la guerra, no es nuestra intención permanecer en tierras ajenas. Es una operación en defensa propia a la que nos ha obligado la intransigencia del rey de Marruecos”, aseguró Abdelaziz en una improvisada rueda de prensa con periodistas internacionales desde en poblado recién atacado y controlado por los saharauis al noreste de Zag.

Estas acciones, no siempre realizadas sobre zonas no estratégicas militar o económicamente hablando, respondían a un objetivo claro, agudizar la crisis interna de Marruecos y fomentar una opinión pública contraria a la guerra. Un objetivo ampliamente cumplido durante 1979 y 1980 hasta que la construcción del muro y la reorganización militar marroquí consiguieron reducir sustancialmente las incursiones saharauis en territorio alauita.

Precisamente, para evitar que esta situación se mantuviese, Hassan II no pudo limitar la construcción del muro solo al territorio saharaui, sino que tuvo que comenzar su obra 80km al norte de la frontera. Naciendo la fortificación en las laderas del Ouarkziz, la zona atacada por el Polisario.

El denominado «muro de la vergüenza» es una fortificación defensiva marroquí construida para evitar las incursiones saharauis. No solo abarca el Sáhara Occidental sino que comienza 80km al norte en territorio marroquí, la zona atacada por el Frente Polisario.

El anuncio realizado este 21 de enero por el Ministerio de Defensa pone encima de la mesa la posibilidad de que el sur de Marruecos vuelva a ser parte del mapa de operaciones del alto mando saharaui. Una opción que de hacerse realidad pondría en serios aprietos la actual estrategia de Mohamed VI, que niega desde hace meses cualquier enfrentamiento sobre el terreno.

No obstante, el austero comunicado saharaui no revela el resultado de la operación, el número de efectivos y material empleado o si ha habido bajas enemigas. Tampoco ha acompañado la información de vídeos o fotos, lo que hace que el entorno de Rabat califique como fake news el anuncio saharaui. En este sentido, en la rueda de prensa del pasado martes, el Secretario General del Ministerio de Seguridad y Documentación de la RASD, Sidi Uagaal, afirmó que la cuestión comunicativa está siendo tratada por el Polisario y que confían “permitir la llegada de prensa extranjera” en poco tiempo.

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