Joan Jordi Abentín Senán

Llevo tiempo sin escribir un articulo de opinión. La razón es clara: Tiempo. Me faltan horas. Pero hoy me animé. Lo hago porqué quiero juntar las tres palabras que hay en el título ya que este 2020 he aprendido mucho sobre estos terminos. Son más complejos de lo que creéis, ya veréis.

Durante este articulo ligaré las tres pero empezaré relacionando la política y el periodismo. La primera necesita lo segundo y a la vicerversa. Un representante no es nada si no hay ningún medio de comunicación que explique sus «logros». Un periodista pierde mucho si no tiene entrevistas a políticos o exclusivas. Hay una retroalimentación. Real. No os penséis que exagero.

De hecho, mirémoslo en un ejemplo muy claro: elecciones Generales en España del 2019. Hubo un debate dónde había los cinco candidatos de los principales partidos. Era el de TVE y obtuvo un 52% de cuota de pantalla. Ese día, obviamente, la mayoría de televidentes estaban viendo TVE y escuchando a las principales voces políticas de este país. Se resume fácil: los líderes de los grandes partidos necesitaban ese debate y esta cadena necesitaba organizarlo. 

Ahora vienen las consecuencias que sobre todo se notan a nivel político: todos los partidos menores se desplomaron ese día en las encuestas y los grandes subieron. Igual pasó con las audiencias: todos esos canales que no organizaron de forma directa el debate bajaron sus índices de audiencia de forma significativa. Igual que todos esos que no hicieron el «postdebate». Todos contentos ¿no?

Política, periodismo y confianza
Debate electoral de las elecciones del 2019

¿Y a qué viene todo esto? Bien. Este año, de Enero a Junio, he sido el CM de un partido municipalista que obviamente no estaba en los debates. A partir de Julio he estado haciendo de periodista acá en Contrainformación pero también en un canal pequeño en Youtube y Radio que obviamente no organizaba el debate electoral. He visto las dos perspectivas y en ambas es necesario un tercer termino muy importante que «en un principio» es la confianza.

¿Pero me pregunto? ¿Hasta que punto existe en estos dos ámbitos? ¿De verdad es confianza? ¿O es otra cosa? Son muchas cuestiones con respuesta más o menos fácil. Pero da para pensar. El otro día le decía a un compañero que estaba en un partido político: «si quieres cambiar algo no hables, no protestes sinó presenta datos». Si hay audiencia, si hay lectores y si hay números eso conllevará confianza.

¿Realmente eso es confianza?

Confianza que muchas veces puede acabar cuando no haya buenos datos. Así que me repito otra vez, ¿realmente eso es confianza? ¿Existe esta la en el periodismo y en la política? La respuesta es sí. Tampoco quiero hacer aquí una crítica a la sociedad. Pero muy pocas veces. Poquísimas ya que básicamente la mayoría de medios y políticos buscan ser leídos y escuchados y muchas veces sin importar el «como». Y si no hay datos puede que pierdas la confianza. 

Esta reflexión la escribo después de una conversación donde hablé de las dos primeras con confianza. Cuando colgué el teléfono pensé que era necesario escribir como se relacionan estos conceptos porqué por separado existen y es muy fácil definirlos. ¿Pero juntos? Es complicado. Os he de decir que esa conversación la valoro mucho porque pocas veces pasa. 

No sé si escribo esto como crítica o para exponer eso que creo que es la «cruda realidad». A mi me da que la confianza plena cuando hay periodismo o política por medio no existe. Obvio que no todo es interés. A veces hay buen rollo. Pero confianza al 100%. Eso ya es imposible. Igualmente también os digo que me alegra que haya veces (ni que sean pocas) que sí exista confianza aunque relacionemos periodismo y política.