Julio Barea
Doctor en Geología. Responsable de Consumo y Biodiversidad en Greenpeace

Todos los días en España se ponen a la venta 50 millones de envases de bebidas. De ellos, 30 millones diarios no se reciclan, y terminan contaminando el medio ambiente (enterrados, quemados o abandonados en campos, ríos, playas…). Si hablamos de otros residuos, según datos de la patronal del plástico, solo el 37% de los envases de plásticos se reciclan en España. Esto supone que al menos un millón y medio de toneladas de estos residuos contaminan nuestro entorno cada año. El equivalente a 158.000 camiones de basura, que ocuparían la distancia entre Madrid y París, si se pusieran en fila.

Ante semejante panorama los grupos ecologistas, consumidor@s, la Unión Europea, la ONU, entre otros, estamos pidiendo que se implanten sistemas de devolución, depósito y retorno de envases (SDDR). De momento solo para envases de bebidas. ¿Y por qué? Pues por qué son los que más se consumen fuera del hogar y más se abandonan. Pero el SDDR podría aplicarse a todos (o casi) los productos (baterías, colillas…). El coste de ello sería cero para el bolsillo de la ciudadanía y administraciones, y correría a cargo de quienes venden estos envases.

Y ahí está el problema, la presión de las empresas que se lucran con la venta y distribución de envases se niega en redondo a hacerse cargo de ellos y pagar algo más para recuperar sus residuos. Lo que están haciendo así es que sigan siendo la ciudadanía y el medio ambiente quienes sufran su actividad lucrativa en forma de contaminación masiva por plásticos del planeta.

Los residuos plásticos una vez abandonados ocasionan graves problemas, especialmente en los ecosistemas marinos. Entre el 40-60% de las tortugas ingieren plásticos y que en algunas especies de aves este porcentaje se eleva incluso hasta el 93%. Más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren cada año como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.

Existen alternativas al empleo de envases plásticos de un solo uso que pasan en primer lugar por la reducción del consumo, pero también por un incremento por ley de la responsabilidad del productor de estos objetos y envases. Por tanto, para luchar contra el grave problema de contaminación por plástico es necesario:

  • Implantar un sistema de devolución y retorno (SDDR) de envases de bebidas, ya que cuatro de los elementos más encontrados en los mares se beneficiarían de ello.
  • Promover el uso de envases reutilizables, sólo posible a gran escala si tenemos un SDDR.
  • Fomentar el consumo de agua de abastecimiento público frente al agua embotellada.
  • Abandono de cualquier tipo de envases de usar y tirar (bolsas, botellas, latas, bricks, cápsulas de café, removedores, cubiertos…).

Prohibir la distribución y venta de pajitas de plástico de un solo uso, existen alternativas hechas de materiales reutilizables (vidrio, acero, bambú) incluso comestibles.