El pasado mes de mayo los trabajadores de Correos, la empresa pública de reparto postal solicitaron una mesa de diálogo de esta con los sindicatos, pero se ha desoído su petición.

Desde entonces los trabajadores exigen un convenio colectivo actualizado y el fin de la privatización del servicio, que se ha visto acelerado en los últimos años. El convenio colectivo actual de Correos es del año 2011 y se encuentra caducado desde 2013.

“Nuestro convenio data de 2011, cuando se aprobó, y se sigue aplicando por la ultraactividad, pero llevamos nueve años con el convenio caducado. La realidad laboral española ha cambiado mucho desde entonces, hasta tal punto que nuestro convenio tiene artículos obsoletos directamente ilegalizados por la Audiencia Nacional”, argumenta la secretaria de comunicación de CGT para La Marea.

De este modo, los trabajadores demandan un nuevo convenio que regule su actividad de forma acorde con los estándares actuales y no con los del año 2011.

Por otro lado, desde la misma CGT se denuncia la “uberización” del servicio de Correos, es decir, que, aunque se trate de una empresa pública su funcionamiento responda a criterios de competitividad y neoliberales. Según esta organización sindical, los trabajadores han perdido un 20% de su poder adquisitivo en los últimos 15 años.

“Ahora mismo estamos en medio de un ciclo de movilizaciones que empezamos el 28 de noviembre, continuamos en estos días, y seguiremos el 4 y 5 de enero si la empresa no se sienta a negociar el convenio colectivo”, explica para el digital la secretaria de comunicación de CGT Correos a nivel estatal, Virginia Hidalgo.

Por el contrario, en un comunicado el sindicato denuncia que “Correos continúa anclado en su posicionamiento inmovilista, abocándonos a seguir con las movilizaciones”.

“Como muestra de buena voluntad, antes de dar continuidad a nuevas jornadas de huelga, CGT solicitó acto de mediación con la dirección ante la SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje). El resultado fue el previsible SIN ACUERDO”, añaden.

A estas reivindicaciones, en otro comunicado, añaden diversos puntos a negociar como son “la cobertura total de la plantilla, regulación de la jornada a 35 horas semanales, inclusión plena del personal de Correos en la Ley del Estatuto Básico del Empleado que igualaría nuestras condiciones laborales al resto del personal laboral de las administraciones públicas”.

Tras las movilizaciones el trabajador de Correos y sindicalista Mario Murillo se ha pronunciado en una columna donde afirma que “la mayor virtud de la movilización hasta el momento haya sido tener la capacidad de no dejar indiferente a nadie. En los últimos meses, ha ocupado el centro del tablero, a pesar de toda la oposición desplegada contra ella. Por un lado, recordemos que Correos vertió falsas declaraciones a algunos medios de comunicación a quienes aseveró no tener conocimiento de dicha convocatoria”.

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