El Cuerpo Nacional de Policía, dependiente del Ministerio del Interior, destinó un total de 71 agentes entre policías, oficiales e inspectores, para el seguimiento a la mujer de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, su hijo, la empleada del hogar, sus amigos, sus abogados e incluso periodistas que se reunían con ellos.

Aunque no se puede determinar si todos los agentes fueron empleados en la operación, en el momento que tuvieron lugar los hechos se encontraban de servicio, según Asuntos Internos.

El chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, también fue objetivo de seguimientos. La operación Kitchen pretendía captar al chófer para que se enterara y reportara dónde escondía el extesorero la documentación sobre la caja B del PP y poder así destruir las pruebas.

José Manuel Villarejo captó al chófer que cobró por sus servicios 53.266,22 euros en 25 abonos de fondos reservados procedentes de la dirección adjunta operativa de la Policía Nacional.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF) ha indicado que la operación Kitchen no buscaba indicios contra Bárcenas sino que estaba encaminada a la localización de documentos y archivos de audio comprometedores para altos cargos del Partido Popular.

Además la operación estaría coordinada por el entonces secretario de Estado de Seguridad con conocimiento de Mariano Rajoy y el abogado Javier Iglesias, según unas conversaciones mantenidas por Villarejo.

«La rubia (Rosalía) sale del nido. Entra en Alfa Romeo con el Machaca. Conducen por Príncipe de Vergara. Llegan a casa del Tirantes», es solo un ejemplo de las notas de seguimiento a la mujer de Bárcenas, en cuanto este entró en prisión en 2013, recogidas en el informe de la Unidad de Asuntos Internos incorporado al sumario de Kitchen.

Según ha informado La Vanguardia, en otro de los seguimientos recogidos en los informes y que ahora han sido desclasificados se indicaba: «La rubia sale de casa. Viste un vestido marrón, zapatos oscuros, gafas de sol y un bolso de color rojo (…) La rubia se para en un kiosko-estanco y compra un paquete de tabaco. La rubia entra en la tienda de ropa H&M (…) La rubia entra en su portal. Abre con su llave».

Además, tal y como recoge el citado medio, durante meses decenas de agentes se dedicaron a este operativo de vigilancias y en varios informes dejaron constancia de que se hacía por orden de sus superiores. «El equipo de vigilancias, por orden de la superioridad, centra su actividad operativa en el seguimiento de Rubia».