El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en funciones ha nombrado magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo a Ángel Hurtado, el único juez del tribunal de la Gürtel que se negó a que Mariano Rajoy declarase como testigo y que emitió un voto particular contra la sentencia que certificó la existencia de una caja B en el PP, pidiendo la absolución del partido.

Un acuerdo entre la mayoría conservadora y parte del bloque progresista ha sido el responsable de este nombramiento. Ha obtenido los votos de los 11 vocales conservadores y de seis progresistas, el propuesto por el PNV y el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes.

Los vocales Álvaro Cuesta (elegido a propuesta del PSOE) y Concepción Sáez (a propuesta de IU) han votado en blanco al considerar que el órgano de gobierno de los jueces no debería hacer nombramientos en esta situación de interinidad.

Además de Hurtado, a la Sala de lo Penal del Supremo entrará el progresista Javier Hernández, asociado a Jueces y Juezas para la Democracia, y actualmente en el TSJ de Catalunya y el juez Leopoldo Puente, cuyo destino actual es el TSJ de Madrid, y al que las fuentes consultadas consideran una figura “supuestamente neutra, con perfil bajo”

La Comisión Europea, en un informe sobre el Estado de Derecho en los 27, ha advertido a España del retraso en la renovación del órgano de gobierno de los jueces.