La República Checa conmemoró hoy, en el 80º aniversario de una operación que salvó de los nazis a 669 niños judíos al enviarlos al Reino Unido, a los «héroes invisibles» que ayudaron a escapar a estos y otros miles de checoslovacos de ser enviados a campos de exterminio.

El ministro de Asuntos Exteriores, Tomas Petricek, concedió hoy «certificados de reconocimiento» a una decena de personas, entre los que había supervivientes y representantes de voluntarios que coordinaron las operaciones de rescate antes de estallar la II Guerra Mundial.

También han llegado al Palacio de Cernin, sede la diplomacia checa, representantes de familias que acogieron a los niños en el Reino Unido.

Ha sido la primera vez que se ha celebrado un acto oficial de estas características, según ha reconocido su titular.

El crédito de la operación de salvamento de los 669 niños en 1939 lo tiene el filántropo británico Nicholas Winton, que no dio cuenta a nadie de su gesta humanitaria hasta muchos años después.

Hoy, su hija Bárbara recogió el pliego oficial en nombre de su padre, fallecido en 2015, si bien poco antes de morir había recibió un importante galardón del Estado checo: la insignia del León Blanco, de manos del actual presidente, Milos Zeman.

Entre los supervivientes de la operación para rescatar a los niños estaba Eve Leadbeater, que abandonó Praga con ocho años y contó su periplo personal y cómo llego a manos de Mimi Simmonds, una maestra soltera que fue para ella como una madre durante tres décadas.

Ella «estaba en el Sindicato Nacional de Profesores, que se hizo eco de la petición de ayuda de Nicholas Winton», explicó Leadbeater, algo por lo que sus padres estuvieron muy agradecidos a Simmonds, hasta hacerles recuperar «la fe en la humanidad».

Otra de los voluntarios homenajeados hoy a título póstumo ha sido Doreen Warriner, cuya actividad humanitaria sólo se ha conocido en esta última década gracias a las pesquisas de su sobrino, Henry David Warriner.

Warriner fue una intelectual socialista, militante del Partido Laborista, que no sólo ayudó en la operación para salvar a los niños, sino que facilitó la entrada en el Reino Unido, mediante la obtención de visados, de miles de exiliados políticos de izquierdas que huían del nazismo.

«Casi todos los que participaban en esas organizaciones de ayuda internacional eran de izquierdas», explicó a Efe Warriner.

Nombres como Marie Schmolek, Trevor Chadwick, Beatrice Wellington o Bill Barazetti completaron hoy ese elenco de personas acreedoras de reconocimiento como «héroes invisibles», que ayudaron a salvar numerosas vidas.

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