Luis Víctor Moreno Barbieri
Vicepresidente de Pacma


A principios de noviembre se anunciaba la entrega del Premio Nacional de Tauromaquia al matador Juan José Padilla. Y escribo MATADOR con todo el profundo significado del término: Que mata. Aunque también podría usar la tercera acepción de la RAE: Muy feo, extravagante o de mal gusto.

El galardón no lo otorga una asociación taurina sino el mismísimo Ministerio de Cultura y Deporte. Es decir, el Ministerio de ¿Cultura? entrega un premio a una persona que se ha hecho rico maltratando animales. ¿Hay algo más lejos de la Cultura que premiar a quien se dedica a convertir a un bello animal en un guiñapo sanguinolento? ¿Es eso arte, Sr. Guirao?

Ilustración de Javier F. Ferrero

Y a la hora de enumerar las virtudes que hacen digno a Padilla de tal premio, el Ministerio enumera sus 25 años de ¿carrera? matando animales. En las cerca de 1.500 corridas que ha lidiado, este individuo ha matado a unos 3.000 toros, sin contar las innumerables víctimas torturadas durante su proceso de aprendizaje y en las tientas a puerta cerrada donde los matadores se entrenan en eso, en el arte de matar.

Duelen especialmente los 30.000 euros de dotación de este premio en un momento en el que a mucha gente le cuesta sudor y lágrimas llegar a fin de mes, en un país donde diariamente se desahucian familias, donde no es difícil encontrar gente buscando comida en los contenedores cercanos a los supermercados al caer la noche, y donde, por falta de presupuesto, muchos niños estudian en barracones prefabricados habilitados como colegios.

Cabe destacar que, los Premios Nacionales de Literatura, Historia, Periodismo Cultural, están dotados con una cuantía de 20.000 euros, es decir, escribir tiene, en la escala de valores de los responsables ministeriales, 10.000 euros menos de premio que maltratar y matar animales.

Es una obscenidad, un insulto, una canallada de tal calibre que haría salir de la tumba a Don Pablo Iglesias para correr a gorrazos a estos indignos sucesores (me refiero al fundador del PSOE, no al del “no mojarse que resta votos”). Don Pablo Iglesias aborrecía hasta tal punto de la tauromaquia que, a principios del siglo XX, el Partido Socialista Obrero Español prohibía a sus afiliados asistir a festejos taurinos. Contaba Indalecio Prieto, también antitaurino, el caso de Félix Zabaleta, destacado miembro de la agrupación socialista de Bilbao, a quien se le dio de baja por su afición taurina.

Pero el Congreso de Suresnes de 1974 lo cambió todo. La llegada de Felipe González & cia trajo consigo los capotes, los puros en la Maestranza y el uso del Falcon para acudir a las corridas.

El Premio Nacional de Tauromaquia fue creado con nocturnidad y premura por la Ministra González Sinde en sus últimos días al frente del Ministerio de Cultura, durante los estertores de la legislatura de Zapatero. Con este baldón, el PSOE post Suresnes sumó otro eslabón a la larga cadena de apoyos y promoción a la tauromaquia. No ha sido el último.

A la hora de votar la proposición parlamentaria para blindar la tauromaquia, a iniciativa del anterior gobierno de Rajoy, el PSOE se abstuvo, permitiendo que saliera adelante esta declaración vergonzosa que parapeta el maltrato animal tras una cortina de legalidad y valores culturales. Esta declaración supone la promoción, salvaguarda por los poderes públicos y subvenciones a fondo perdido. ¡Qué vergüenza! Qué lacra para los españoles de bien.

De la mano del actual gobierno Sánchez recibimos con esperanza la llegada del nuevo ministro de cultura, José Guirao, dadas sus pasadas simpatías y declaraciones acerca de los derechos de los animales y su respeto:

“¿Cómo es posible que todavía sigamos teniendo instintos tan primitivos, tan alejados de la realidad de bienestar y de las posibilidades que tiene la especie para seguir haciendo ese juego tan primitivo?”.

Menos de dos años después de pronunciar estas palabras, la misma persona, ahora en el papel de ministro, entrega el Premio (y su cheque) al MATADOR Padilla.

A tenor de los cambios tan drásticos que observo en los gobernantes, la toma de posesión de los ministros debe parecerse a esas posesiones de las películas de terror, donde un ser maligno entra en el cuerpo de alguien, el cual pasa de ser una bellísima persona, llena de sentimientos positivos y amor a los animales, a convertirse en un ser malvado que premia a quien ejerce dolor y muerte sobre ellos. Esta es la respuesta más plausible al cambio que ha obrado el cargo sobre el Sr. Guirao. Eso, o intereses más terrenales que solo unas grabaciones de algún Villarejo podrían revelarnos.

A día de hoy, y a los hechos me remito, para los animales no hay diferencia entre el gobierno socialista y el de su infecto predecesor.

Pero llámenme iluso, aún tengo esperanzas de que el PSOE, presionado por el devenir de los tiempos, por una sociedad cada vez más concienciada y, por qué no decirlo, por los votos en aumento de PACMA, recapacite, haga dolor de los pecados y propósito de enmienda, y se sume al carro de quienes creemos que la diversión nunca debe ser a costa del sufrimiento de alguien.

Desde el Partido Animalista, nuestro compromiso es que las manos manchadas de sangre de toreros, rejoneadores y banderilleros reciban de los poderes públicos citaciones judiciales, y no premios, como pasa ahora.

 

5 Comentarios

  1. ¿pero como pueden far un premio a este elemento por matar animales? de verdad que hay que verlo para creerlo, un tipo tan ignorante e inculto que va por ahí con esa arrogancia diciendo que mata animales, se le debería caer la cara de vergüenza, que asco de verdad. Muy buen articulo, si señor!

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