Este miércoles se conocía la noticia de la primera muerte relacionada con el COVID-19 de una persona que estaba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos.

El fallecido de 57 años era diabético y se encontraba recluido en el Centro de Detención de Otay Mesa, en San Diego, hasta que tuvo que ser hospitalizado a finales de abril, tal y como informó Craig Sturak, portavoz de la Agencia de Salud y Servicios Humanos del condado de San Diego.

Otay Mesa, que puede albergar a cerca de 2.000 detenidos, ha sido un foco de infección de COVID-19, y casi uno de cada cinco migrantes han sido diagnosticados con la enfermedad a nivel nacional. Hasta el miércoles, 132 de los 705 casos que ha reportado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) se ubican dentro de la instalación de San Diego. También 10 de los 39 empleados de detención que han dado positivo trabajan en Otay Mesa.

Grupos activistas han presionado al ICE para que libere a los detenidos, sobre todos los detenidos de delitos leves, por el riesgo de contraer el COVID-19 durante su encierro y no tardaron en arremeter contra la agencia. «Esta trágica noticia es una nueva evidencia de que el no tomar medidas resultará en una muerte cruel e innecesaria», comentó Monika Langarica, abogada de la Unión Americana de Libertades Civiles de los condados de San Diego e Imperial.

En respuesta a esta noticia, Denise Bell, investigadora sobre derechos de las personas refugiadas y migrantes de Amnistía Internacional Estados Unidos, ha declarado: “Si se confirma, esta muerte sería la consecuencia de la constante deshumanización de la gente por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Unida a una pandemia, esta conducta inmutable da lugar a muertes trágicas que podrían haberse evitado.”

“Las familias, los vecinos de las comunidades y los activistas han estado pidiendo la liberación de todas las personas detenidas por motivos de inmigración, pero este gobierno se ha negado constantemente a escuchar y respetar la dignidad y humanidad más fundamentales de las personas. Cada día que una persona pasa recluida innecesariamente por el único motivo de su condición de migrante es un día que amenaza de forma innecesaria y cruel la salud y la seguridad pública.”, señaló.