IMAGE: G7 - UK 2021

Mi columna en Invertia de esta semana se titula «Derivadas importantes de la cumbre del G7» (pdf), y trata de revisar algunos de los cambios recientes reflejados en las discusiones de la cumbre del G7 recientemente celebrada en Londres, tales como el acuerdo sobre la fiscalidad de las empresas multinacionales, las posibles vías de actuación con respecto a autocracias como China o Rusia, o la siempre importante cuestión de la emergencia climática.

En el momento en que deja de haber un idiota populista en la Casa Blanca con un absurdo mensaje insostenible como «America First», algunos de los grandes desafíos del mundo pueden plantearse de otra manera. De hecho, la idea es adaptar las soluciones del los problemas a un nuevo contexto internacional de mundo hiperconectado, en el que hay que plantear tanto las interdependencias entre los países como el concepto de soberanía.

Ante problemas globales, es fundamental proponer soluciones globales. De nada sirve un acuerdo para que las grandes empresas multinacionales paguen sus impuestos de forma que tenga sentido, si una serie de países se convierten en paraísos fiscales o esgrimen su soberanía para atraer a esas compañías con tratamientos impositivos especialmente beneficiosos. Poco sentido tiene tratar de mantener unos esquemas de derechos de los trabajadores, si en algunos países se compite con mano de obra forzada, trabajo infantil o jornadas interminables, y encima pretenden demostrar que «su sistema funciona mejor». Y por supuesto, de nada sirve tratar de reducir las emisiones para conseguir poner freno a una emergencia climática que nos afecta a todos los que vivimos en el planeta, y que algunos territorios como Tasmania consigan ser neutros en emisiones, si algunos países ignoran las recomendaciones y se dedican a seguir construyendo centrales de carbón o a emitir dióxido de carbono como si no hubiera un mañana.

El mundo tiene, a día de hoy, una serie de desafíos que requieren la acción coordinada y decidida de todos los países, con unas reglas comunes y sin excepción. Durante mucho tiempo, hemos tratado de solucionar algunos de esos problemas con soluciones unilaterales, con supuestas buenas voluntades – cuando no haciéndonos todos trampas unos a otros – y con simples consejos de órganos supranacionales sin poder efectivo. Es el momento de superar esa época, de ser conscientes de la magnitud de los problemas, y de optar por una acción coordinada. Es la única posibilidad. Y posiblemente no solo la única, sino también la última.


Enrique Dans

1 Comentario

  1. Las reflexiones del autor no son nada nuevo bajo el sol aunque lo lamentable es que sus conclusiones tampoco llaman a engaño y sus temores están fundados en los relatos creados y difundidos por las élites neolibersles.

DEJA UNA RESPUESTA