domingo, enero 29, 2023
Los pronósticos económicos fallidos de Alberto Núñez Feijóo

Los pronósticos económicos fallidos de Alberto Núñez Feijóo

El líder de la oposición se esfuerza en querer dibujar a España como el peor país de la Unión Europea, pero los datos no le ayudan en su obsesión

Cuando Alberto Núñez Feijóo aterrizaba como líder del PP su estrategia parecía sencilla: esperar a que una gran crisis de la economía española, marcada por el impacto de la invasión rusa de Ucrania sobre los precios de la energía, el coste de la cesta de la compra o los tipos de interés, se llevara por delante al Gobierno de Pedro Sánchez para abrirle las puertas de la Moncloa.

Durante una sesión en el Congreso en el mes de marzo, la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, dijo que la economía se acercaba al colapso y acusó al PSOE de provocar la «ruina de las clases medias y trabajadoras una vez cada 10 años», añadiendo, a continuación, que la gente necesita que llegase el PP para «arreglarlo».

La incertidumbre de los siguientes meses para todos los gobiernos europeos por el devenir de la guerra fue el terreno perfecto para que los populares se esforzasen en dibujar a España como el peor país de la Unión Europea en su gestión de la crisis, a pesar de que los datos no corroborasen lo que decían.

 Los pronósticos económicos fallidos de Alberto Núñez Feijóo
Los pronósticos económicos fallidos de Alberto Núñez Feijóo

Antes de que el límite al precio del gas, que Sánchez consiguió arrancarle a Bruselas, comenzara a dar sus frutos, Feijóo se dedicaba a repetir en decenas de sus actos públicos que España era «el país de la Unión Europea con mayor inflación», aunque esa afirmación fuese falsa.

Conseguir la excepción ibérica, que permitió limitar los precios del gas en España y Portugal, fue un logro despreciado por los de Feijóo quienes dijeron que la medida no serviría más que para financiar la energía de los franceses y llegaron incluso a hablar de «timo ibérico».

Según datos de Eurostat, desde el mes de octubre España se ha consolidado como el país de toda la Unión Europea con menor tasa de inflación. Mientras la media en la Unión era del 10,1%, España se encontraba a la cola de los 27 con un 6,7%.

Casi todos los análisis económicos coinciden en que una de las claves del control de precios en nuestro país ha sido el tope al gas, algo que pronto podría dejar de ser una «excepción ibérica» para convertirse en un plan del conjunto de la Unión, según los planteamientos de la propia Comisión Europea.

A finales de octubre, y solo unos días antes de que Eurostat hiciera oficial que España se situaba a la cabeza del control de la inflación en toda Europa, el propio Feijóo volvió a hacer sus predicciones económicas y alertó: «Estamos a pocas semanas de entrar en una recesión técnica».

Parece que la profecía apocalíptica del líder del PP tampoco se cumplirá en 2023, ya que el Banco de España descarta la recesión en España en su escenario central, ni técnica como decían los populares, ni mucho menos más profunda.

La previsión de crecimiento del PIB para 2023 es del 1,3%, y en 2024 el ritmo de crecimiento de la actividad aumentará hasta el 2,7%.

El año 2022 también finalizó rozando máximos de empleo, con casi 20,3 millones de trabajadores y con dos millones más de personas indefinidas. Además, la cifra de personas paradas registradas, 2,8 millones, es la más baja desde 2007, mientras que los contratos temporales cayeron a un mínimo histórico del 15%. Todo ello gracias a los efectos de la reforma laboral, algo sobre lo que el PP también había dibujado nubarrones.

Desde el PP llevan meses poniendo bajo sospecha los datos públicos de empleo. En verano, Feijóo llegó a decir que «cuando ya se maquilla la estadística, es muy difícil hacer la comparación», señalando que «aquello que era temporal ahora se llama fijo discontinuo».

En los siguientes meses los dirigentes populares han repetido el argumento dedicando descalificaciones al Gobierno como «trilero», «maquillador» de las cifras y «negacionismo».

El cómputo que hace el Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE), que no ha cambiado desde 1985, establece que los fijos discontinuos que están inactivos no computan como parados en los registros del propio SEPE.

Desde la aprobación de la reforma laboral e incluso del aterrizaje de Núñez Feijóo en la política nacional, el PP pronosticó que la reforma laboral de Yolanda Díaz sería una máquina de destrucción de empleo.

Hace casi un año desde aquella predicción de Pablo Casado. Sin embargo, el cambio de la dirigencia de Génova no parece que vaya a aportar mayor precisión en los pronósticos.

DEJA UNA RESPUESTA