Una protesta de sectores de la educación y la salud en Honduras ha derivado este lunes en un enfrentamiento en Tegucigalpa entre manifestantes y policías que han lanzado gas lacrimógeno.

El centro de la capital, cuyos accesos amanecieron hoy cerrados y acordonados por las fuerzas del orden, se convirtió en una batalla campal entre los manifestantes que querían protestar frente a la sede del Parlamento hondureño.

Portavoces de los maestros y del sector de la salud habían anunciado que llegarían hacia las 13.00 hora local (19.00 GMT) en una marcha pacífica desde un bulevar en el extremo oriental de la ciudad, pero los disturbios comenzaron una dos horas antes, cuando pequeños grupos intentaban llegar hasta la sede del Legislativo.

Los manifestantes lanzaban piedras a las fuerzas del orden, que respondían con bombas lacrimógenas y cañones de agua.

Las protestas, que iniciaron la semana pasada contra una Ley de Reestructuración y Transformación del Sistema Nacional de Salud y Educación, aprobada por el Parlamento, hoy se han extendido en varias ciudades del país con marchas y bloqueos de carreteras importantes con quema de neumáticos, entre otras acciones.

También se han paralizado en gran medida las labores en escuelas y colegios públicos, lo mismo que en hospitales.

A las manifestaciones de maestros y del sector de la salud se han sumado estudiantes de educación media y universitaria, lo mismo que activistas de partidos de oposición.

Los manifestantes aducen que mantendrán su lucha hasta que sea derogada la ley aprobada por el Parlamento, que para hoy convocó a los diputados para tratar el caso, al parecer con la idea de derogarlo para que cesen las protestas.

Señalan además que la ley aprobada se orienta a privatizar la educación y la salud, y que vendrían masivos despidos de maestros y personal de la medicina, a lo que autoridades de ambos sectores, incluso el ministro de la Presidencia, Ebal Díaz, han reiterado hoy que eso no es cierto.

Díaz expreso que la protesta tiene motivaciones políticas e hizo un llamamiento a los hondureños que los únicos que sufren son los estudiantes y los pacientes que no están recibiendo atención en los hospitales.

Los comercios e instituciones públicas y privadas cerraron sus edificios en el centro de la capital hondureña por las manifestaciones violentas, en las que muchas personas, entre ellos varios niños, han sido afectados por la gran cantidad de gas lacrimógeno lanzado por los policías.

Un directivo de los maestros advirtió que si hoy no es derogado el decreto de la ley aprobada, estarán convocando «a un paro nacional».

El portavoz de la Policía hondureña, Jair Meza, dijo a periodistas que «personas infiltradas» en la protesta de los maestros han causado «caos, desorden y daños» a bienes públicos y privados.

Agregó que la Policía se mantendrá «siempre alerta y pendiente de lo que pase» en las manifestaciones, que hoy en su mayoría han sido «pacíficas».

Meza confirmó que ha habido personas detenidas y heridas, sin precisar cifras.

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