La secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, ha advertido de que, si bien «ya nadie cuestiona que el Partido Socialista va a ser el primero» en las elecciones generales, se necesita «un apoyo fuerte» para poder gobernar. En este sentido, ha afirmado que «quedarse en casa es abrir la puerta a la alianza de derechas» y está «en juego» poder «retroceder» en las libertades de las mujeres y los servicios públicos, así como el autogobierno y «los valores democráticos».

La líder de los socialistas vascos ha abierto este domingo el Comité Nacional del PSE, reunido en una convocatoria extraordinaria en Bilbao con el fin de aprobar las listas para los próximos comicios municipales de los municipios de entre 20.000 y 50.000 habitantes, así como las candidaturas para las elecciones forales, que encabezarán Teresa Laespada en Vizcaya, Cristina González en Álava y Denis Itxaso en Guipúzcoa.

Por otro lado, el máximo órgano entre congresos ha sido informado de las listas para las generales, que están lideradas en el caso del Congreso por Patxi López, María Guijarro y Carlos García de Andoain (Vizcaya), Isabel Celaá, Daniel Senderos y Isabel Martínez (Álava) y Odón Elorza, María Luisa García Gurruchaga y Jesús Zaballos (Guipúzcoa), y en el caso del Senado por Txema Oleaga, Idoia Agobia y Natxo Rodríguez (Vizcaya), Julia Liberal, Pablo de Oraá y Rosa Fresno (Álava) y Miren Gallástegui, Lucio Hernando y María Jesús Egido (Guipúzcoa).

En su discurso ante el Comité Nacional, Idoia Mendia ha destacado que las elecciones municipales y forales del 26 de mayo se presentan «como un paso añadido al gran reto» de las elecciones generales el 28 de abril, debido al «momento especialmente delicado» que se está viviendo.

«En este momentos político en Euskadi y en España nos estamos jugando todos nuestros derechos y libertades, la igualdad, la pluralidad y la convivencia», puestos «en riesgo» por la «alianza de los partidos de derechas».

Según ha indicado, «nos jugamos retroceder cuatro décadas en las libertades de la mujeres» porque se «banalizan» la Ley de Igualdad y el Pacto contra la Violencia de Género y también «retroceder en los servicios públicos que garantizan nuestros derechos fundamentales».

Asimismo, ha alertado de que también «nos jugamos el modelo de autogobierno» porque «se advierte un proyecto de recentralización impuesta y solo abocada a la confrontación», además de «los valores democráticos y la dignidad de quienes los hicieron valer».

«Los derechos y libertades no se heredan, y la democracia no es irreversible», ha insistido la secretaria general del PSE, que ha apuntado que «estamos ante la oportunidad de sumar esfuerzos desde todos los ámbitos políticos, desde el Ayuntamiento más pequeño hasta Europa, o dar un salto atrás de cuarenta años».

Mendia ha lamentado que «las derechas» y los independentistas «prefieren el caos institucional y político» y se han aliado en el Congreso para «impedir que continúe el camino de esperanza» abierto con el Gobierno de Pedro Sánchez. No obstante, ha subrayado que, «por mucho que algunos se empeñen en el bloqueo y el salto atrás», es posible «el acuerdo, la colaboración, la influencia desde la izquierda útil para crear un clima de estabilidad y progreso».

«Ya nadie cuestiona que el Partido Socialista vaya a ser el primero, el que más apoyo va a recibir. Lo que nos hace falta es que sea un apoyo fuerte para poder gobernar. Porque quedarse en casa es abrir la puerta a la alianza de las derechas que bloquea el progreso de nuestro país. La que ya han puesto en marcha en Andalucía y la que no ocultan que quieren extender por todo el país», ha remarcado.

En esta línea, ha incidido en que también los ciudadanos vascos se «juegan mucho» en las elecciones generales ya que, «cuando mejor nos ha ido siempre a los vascos, es con un Gobierno socialista en España, alineado» al conjunto de las instituciones.

Asimismo, ha defendido que, en Euskadi, el PSE ha logrado que los gobiernos «no tomen una sola decisión que genere inestabilidad ni que sea excluyente» y ha aportado «serenidad en la política vasca», que «ha sido fructífera para la ciudadanía, para la economía, para los servicios públicos, para la igualdad y para garantizar la pluralidad».

«Porque, en ausencia nuestra, los gobiernos nacionalistas se habrían arrastrado a decisiones sólo para nacionalistas», ha asegurado Mendia, que ha reclamado «el máximo apoyo» para el PSE en las próximas citas electorales para que «todos los gobiernos estén centrados en la agenda ciudadana y ninguno tome una sola decisión que margine a ningún ciudadano por sus sentimientos, identidades o ideas».

Según ha añadido, «queremos seguir aportando la serenidad y estabilidad que reclama la ciudadanía, la que propicia el crecimiento económico y la convivencia en una sociedad plural. Queremos seguir liderando los espacios de encuentro con diferentes, el discurso ético de rechazo a cualquier argumentación o justificación de cualquier vulneración de derechos humanos, y el de garantía de la convivencia en una sociedad plural como mejor inversión para el progreso y la cohesión social».

La dirigente socialista ha defendido «una España y una Euskadi diversas, sin categorías ciudadanas, sin etiquetas», frente a «quienes proponen una España uniforme o una Euskadi uniforme», así como «diálogo, colaboración y solidaridad entre todos para construir un proyecto común de convivencia», frente a «quienes proponen el centralismo y quienes responden con independentismo».

Del mismo modo, ha censurado que «hay quienes desde las derechas o los independentismos ocultan con sus respectivas banderas los problemas reales de la gente», mientras los socialistas «poníamos en marcha un plan contra la pobreza infantil, recuperábamos la sanidad universal, dotábamos de recursos la lucha contra la violencia de género, subíamos los salarios y las pensiones».

La líder del PSE ha advertido a los asistentes al Comité de que su partido tiene «la responsabilidad de movilizar a todos los progresistas». Para ello, ha apelado a «huir del ruido y presentar respuestas a las demandas de la ciudadanía buscando acuerdos en cada una de ellas, frente a quienes se arrojan banderas, cavan trincheras y confrontan sentimientos y necesidades de la gente».

«No sobra un voto. Nadie se puede confiar. Nos hacen falta todas las manos para que no se caigan los derechos y libertades que tanto nos ha costado levantar. Para que no vuelva esa derecha rabiosa y vengativa que quiere arrasar con todo», ha concluido.