Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, tras la reunión. (Fuente: @_inconformistas)

Este lunes tuvo lugar la sonada reunión entre los equipos de PSOE y Podemos con la intención de trazar lineas conjuntas para hacer frente al Partido Popular en el Congreso de los Diputados. El PSOE se presentaba con la Declaración de Barcelona recién pactada con el PSPV, con una propuesta de reforma constitucional y con diversas medidas socioeconómicas para poner en marcha entre ambos grupos parlamentarios.

Los respetamos, pero no compartimos la posición de soberanías compartidas de Unidos Podemos.

Margarita Robles (PSOE)

Ahora bien, aunque se esperaba unidad de miras y acuerdo total en la reunión, que duró dos horas en el Congreso, se convirtió en escollo el tema principal de las conversaciones, Cataluña. La reforma de la Carta Magna que pretenden impulsar los socialistas para encontrar un mejor encaje de Cataluña en el Estado se considera “insuficiente” desde las filas moradas para resolver la cuestión. Eso sí, se dijo que era necesario abrir un “espacio de diálogo” en la cuestión territorial, pero de nuevo, formulas imprecisas y sin concreciones.

En esta dirección, Pedro Sánchez y su equipo ofreció la creación, en la Comisión Constitucional del Congreso, de una subcomisión para la reforma de la misma. Y lejos de imponer, apuntó que estaban dispuestos a debatir esta cuestión en otra instancia parlamentaria -ya me dirán ustedes cuál mejor que la Comisión Constitucional- y no necesariamente, como se esperaba, antes del 1 de octubre, fecha marcada para la celebración del referéndum en Cataluña.

Lo que prefigura (esta reunión) es un trabajo parlamentario, y después ya veremos.

Margarita Robles (PSOE)

Al término de la reunión, la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, sacaba a relucir cierto optimismo al haber establecido contacto con “un interlocutor preferente” y que podría significar el punto de partida para un “gobierno alternativo”. Desde el PSOE, Margarita Robles rebajaba las expectativas minutos después, al afirmar que eran “socios prioritarios” en cuanto a cuestiones sociales, pero no tanto en otros aspectos.

Así es lo que hay entre PSOE y Unidos Podemos ahora mismo. Expectativas diferentes, marchas diferentes. Pero lo innegable es que la máquina de la izquierda comienza a engrasarse y, al fin y al cabo, lo que importa es que comiencen a existir acuerdos firmes y estables como los que ambos partidos mantienen en diferentes comunidades autónomas.

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