Redacción
«No soy un fugitivo. No estoy viviendo una vida clandestina. Soy un presidente. Tengo que reunirme con gente, actuar, no vivir en la oscuridad«, afirma.
El artículo señala que su rutina consiste en salir a «tomar un café o a comer» durante el día, si bien la mayor parte del tiempo «se queda en su apartamento y trabaja«.
«No poder besar a mis hijas cada noche, explicarles cuentos… Es imposible acostumbrarse a esta situación. Están asustadas. Lo puedo ver en sus ojos«, agregó el expresidente a la revista británica.
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