El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha calificado este martes de «mentiroso» al exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo y ha corregido el testimonio ofrecido por el lehendakari, Iñigo Urkullu, en el juicio al ‘procés’ en el Tribunal Supremo.

En declaraciones a RAC 1, Puigdemont ha afirmado que «cada hora que pasa» en el juicio «se confirma la fabricación de una causa que no existe» y «queda en evidencia la fabulación de una fantasía que va quedando desnuda».

Especialmente crítico se ha mostrado con Enric Millo, después de que en su declaración ante el Supremo hiciera afirmaciones sobre lo que el propio Puigdemont dijo a sus consellers en los meses previos al referéndum unilateral del 1-O.

Puigdemont ha protestado por el hecho de que «se le permita a un mentiroso como Millo hablar de la reunión de un Consell Executiu, en la cual naturalmente él no estaba presente y las deliberaciones del cual son secretas».

«Y a mí, que era el presidente de este Consell Executiu, no se me permite ser testigo para refutar y dejar en evidencia a Millo», ha denunciado Puigdemont, que considera «surrealista» la situación.

También se ha referido al relato ofrecido por Urkullu sobre el 26 de octubre de 2017, cuando Puigdemont se echó atrás en su decisión de convocar elecciones para evitar que se activara el artículo 155 de la Constitución y dio luz verde a la declaración unilateral de independencia en el Parlament.

«No fue así», ha matizado Puigdemont, antes de añadir: «Estoy convencido de que Urkullu, cuando explique la integridad de las conversaciones, sabrá que al único acuerdo que yo estaba dispuesto a llegar era convocar elecciones si había garantías explícitas de que no se aplicaría el 155, si se retiraba la policía enviada extraordinariamente a Cataluña para dar miedo, si se levantaba la intervención de las finanzas de la Generalitat y si se paraba la represión».

Según Puigdemont, «estas eran las condiciones» para que él firmara el decreto de convocatoria de elecciones y frenara la declaración de independencia, pero en ese momento «estas condiciones no se daban».

A Urkullu «le falta una parte de la memoria o del relato», ha señalado el expresidente, que ha recordado que ese día activó «todos los resortes de intermediación que tenía al alcance», que no pasaban «solo» por el lehendakari, y a todos les dijo «lo mismo».

Sobre el papel de los Mossos d’Esquadra y sus advertencias sobre lo que podría ocurrir el 1-O, ha remarcado que «no acreditaron» que «habría una escalada de violencia», aunque sí «tenían el deber de analizar todos los riesgos».

Puigdemont ha lamentado que el Supremo haya «rechazado» su testimonio y así no se pueda «defender de todo esto en este juicio», lo que ve como «una violación de derechos fundamentales».


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