El presidente ruso, Vladímir Putin, viajó hoy a Crimea para defender la irreversibilidad de la anexión de la península ucraniana en su quinto aniversario, aunque admitió que son «muchos en el mundo» los que se resisten a reconocer la llamada «reunificación».

«Muchos en el mundo, en Europa, por diversos motivos, no quieren reconocer el acta de reunificación de Crimea y Sebastópol con Rusia. Hablan de la anexión de Crimea por parte de Rusia e ignoran el hecho de la celebración de un referéndum y la votación de la gente que vive en este territorio», dijo.

Putin aseguró que, si la expresión de la voluntad popular es el «principio democrático más importante», entonces todos los países deben reconocer que «ese hecho se consumó».

Esa no es la opinión de Occidente, que volvió a condenar hoy la ocupación rusa de la península ucraniana, que motivó hace cinco años la imposición de sanciones internacionales, que fueron secundadas la pasada semana por una nueva andanada por el incidente naval ruso-ucraniano en el estrecho de Kerch.

La OTAN llamó a Rusia a «devolver el control de Crimea a Ucrania», denunció cualquier intento de «normalizar» la anexión y abusos como la imposición automática de la ciudadanía rusa a los residentes en la península o el alistamiento forzoso en el Ejército ruso.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, reiteró el «no reconocimiento» por Bruselas de la anexión rusa, que calificó de «desafío directo a la seguridad internacional».

Mientras, en plena campaña electoral, el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, prometió que «Crimea será devuelta a Ucrania».

«Ucrania no cederá a ningún regateo, a ningún acuerdo secreto. Haremos todo lo posible para que esto suceda lo antes posible, inmediatamente después de las elecciones presidenciales» del próximo día 31, dijo.

El Ministerio de Exteriores ucraniano presentó una protesta formal por la visita de Putin, que tachó de violación «cínica» del derecho internacional.

Aunque Putin intentó darle a la jornada un tono de naturalidad como si se tratara una visita rutinaria a una región rusa cualquiera, se acabó dando un baño de masas, que incluyó su presencia en un concierto multitudinario en la plaza de Lenin de la capital crimea, Simferópol.

«¡Quiero felicitarles por el quinto año de la reunificación de Crimea y Sebastópol con Rusia!», proclamó Putin ante varios miles de personas, a las que agradeció que conservaran «su amor por la madre patria, Rusia», incluso cuando estaban en el seno de Ucrania.

Putin calificó de «decisión histórica» el referéndum en el que los crimeos votaron por regresar al redil ruso, y comparó su comportamiento con el coraje mostrado por los soldados del Ejército Rojo al comienzo de la invasión nazi.

Destacó «la gran fuerza de la verdad y la justicia» y reconoció que la anexión de Crimea dio un gran impulso al «patriotismo» en todo el país.

En cada acto funcionarios, soldados, veteranos y ciudadanos de a pie aprovecharon la ocasión para agradecer al jefe del Kremlin su «contribución personal» al retorno de la península a la «madre patria».

Además, Putin inauguró en Crimea dos centrales termoeléctricas y una subestación, que duplicaran la generación de electricidad y simbolizan la plena independencia energética del territorio, que está comunicado con la Rusia continental únicamente por un puente inaugurado por el líder ruso en mayo de 2018.

«Con tales volúmenes será suficiente no sólo para cubrir las propias necesidades, dados los planes de desarrollo de la península de Crimea, sino también para, en caso de necesidad, suministrar a las regiones vecinas», dijo Putin, según la televisión rusa.

Putin admitió que la actual generación era «absolutamente insuficiente» para suministrar energía a escuelas, hospitales y viviendas, y para desarrollar la industria y el turismo local.

«La situación ha cambiado radicalmente», afirmó.

Un 89 % de los crimeos apoya la «reunificación», según recientes sondeos oficiales, mientras ese porcentaje es del 88 % en el caso de los rusos.

En cambio, la minoría tártara de Crimea, que representa un poco más del 10 % de la población peninsular, rechaza lo que ellos consideran «ocupación» rusa, y conservan los pasaportes ucranianos.

Los crimeos celebraron el sábado el quinto aniversario del referéndum en el que más del 95 % de los habitantes de la región, entonces bajo control formal de Ucrania, se manifestó a favor de romper lazos con Kiev.

Ni Ucrania ni Occidente reconocieron entonces los resultados de dicho plebiscito, que transcurrió en medio de la presencia de tropas especiales rusas, según reconoció posteriormente el propio jefe del Kremlin.

Dos días después, el 18 de marzo de 2014, Putin y los líderes de Crimea y del estratégico puerto de Sebastópol firmaban en el Kremlin los tratados de incorporación de esos territorios en la Federación de Rusia.