Laura Duarte. Presidenta de PACMA – Foto: CordonPress
Hace solo unas semanas pensaba en escribir esta columna hablando de los retos más inmediatos que teníamos por delante. En nuestro proyecto en defensa de los animales estaban en el horizonte eventos y propuestas ambiciosas en las que llevábamos tiempo trabajando. Pero el mundo se ha detenido, de forma imprevista e inimaginable.

De repente miles de millones de personas en todo el mundo hemos tenido que suspender nuestros planes, nos hemos confinado en casa y reordenado las prioridades. Por primera vez en la historia reciente el mundo desarrollado se está viendo sometido por algo que no puede controlar.

Miles de personas en todo el mundo están falleciendo como consecuencia del COVID-19, cientos de miles están contagiadas y las consecuencias económicas y sociales de esta grave crisis sanitaria son impredecibles. Estamos ante la situación más difícil que atravesamos como sociedad en nuestra era más reciente.

En este momento tenemos la obligación de destinar todos nuestros esfuerzos a vencer la curva de contagios quedándonos en casa y respetando todas las medidas restrictivas impuestas para proteger a las personas más vulnerables y salvar miles de vidas. Pero también tenemos el deber moral de reflexionar.

No debemos salir de esta crisis sin darnos cuenta de qué pasaba en el mundo cuando no estábamos.

Nos hemos detenido, hemos frenado en seco en casi todo el mundo, pero el planeta ha continuado sin nosotros.

Es inevitable tener la sensación de que la naturaleza respira aliviada. Que los animales viven sin creerse que ya no estamos. Que de repente los lugares tienen vida sin millones de personas.

Los niveles de contaminación a nivel mundial se han desplomado; los animales han vuelto a lugares de los que habían sido expulsados; ciudades como Venecia han recuperado la transparencia de las aguas de sus canales; los animales salvajes han dejado de ser cazados en decenas de países, y corren aliviados; ha descendido la cría de determinados animales porque su venta como productos cárnicos ha caído en picado con el cierre de los restaurantes… 

Le hemos dado un respiro al planeta.

Saldremos adelante, remontaremos esta crisis y en algún momento lograremos frenar el virus, pero sería imperdonable que después volvamos a ser la misma sociedad que éramos antes. Sería imperdonable que esta emergencia no sacudiese por completo los cimientos del mundo en el que vivíamos. Ahora tenemos la obligación de pensar, reflexionar, analizar y concluir qué humanidad queremos ser cuando superemos todo esto.


Laura Duarte 
Presidenta del Partido Animalista – PACMA