Iria Bouzas

La bisexualidad no es un vicio, no es Promiscua y no es una confusión

Lamentable que el título de este artículo sea el que es. Pero más lamentable es, que cuando estamos a punto de terminar la segunda década del Siglo XXI, el conocimiento que se haya popularizado sobre una orientación sexual esté en su mayoría basada en las fantasías deformadas que nos ha legado la industria del porno.

Igual que los homosexuales han estado etiquetados como “enfermos” o “desviados” durante mucho tiempo por una sociedad retrógrada e intolerante, los bisexuales al sentir, al menos, atracción por uno de los sexos que la sociedad consideraba el correcto han sido algo más tolerados colgándoles “solo” la etiqueta de “viciosos”.

Parece obvio que llegados a este punto de la Historia, no debería ser necesario explicar que una persona bisexual no es un vicioso, pero por desgracia parece que aún es imprescindible seguir recalcando este punto así como otros tantos, que parecen más un catálogo de ridiculeces de una película de Pajares y Esteso, que cuestiones serias sobre la sexualidad de personas adultas.

Uno de los tópicos más extendidos sobre las personas bisexuales es que se declaran así para ocultar su homosexualidad. Esto es totalmente incierto. Una persona bisexual no es un homosexual que no se ha atrevido a salir del armario, no es una persona que esté “confundida”, un bisexual es una persona que siente atracción sexual tanto por hombres como por mujeres y no hay más vueltas que darle. Atracción por otro lado, que no tiene unas proporciones estándar. Hay bisexuales que se sienten más atraídos por uno de los sexos y otros que sienten una atracción idéntica por ambos. No existe una regla mágica que defina este particular.

Caso aparte en el de los topicazos ridículos salidos de quien sabe de dónde, son las ideas que han creado en el imaginario colectivo sobre las mujeres bisexuales. Sobre todo, el imaginario de los hombres heterosexuales, todo sea dicho.

No, querido señor heterosexual, una mujer bisexual no va a estar dispuesta a hacer un trío con usted y otra mujer simplemente por el hecho de que a usted le parezca una buena idea por haberlo visto en innumerables películas para adultos. Es más, me atrevería a decirle que es una muestra de su mala educación e impertinencia el simple hecho de preguntárselo inmediatamente una vez que ella hace pública su orientación sexual. Sigue sin ser gracioso ni aceptable aunque lo haga usted disimulado entre un tono de broma mientras emite dos o tres risas forzadas y termina la frase diciendo un “es coña”.

Y por cierto ya que estamos aclarándole puntos, ¡No! Una mujer bisexual que esté con otra mujer no lo hace para suplir la falta de un hombre así que no va a salir corriendo a acostarse con usted abandonando a su pareja porque usted amablemente se ofrezca a cubrir la falta que cree que tiene, porque no tiene ninguna. Lamento lastimar su ego machista tan mal construido pero es que esto no funciona así.

Otro topicazo tan extendido que parece una mala broma es la de calificar a los bisexuales como personas promiscuas. Los bisexuales pueden ser promiscuos en la misma medida que pueden serlo los heterosexuales. Pero también pueden ser igual de monógamos.

A lo largo de los años, la bisexualidad se ha convertido un poco en el “primo pobre” del colectivo LGTBI, el elemento desconocido, la orientación marginada en todas las luchas y todo esto debido a que no tiene la visibilidad de que tienen otras opciones sexuales pero no hay que olvidar nunca que forma parte de este colectivo y que tiene el mismo derecho a la reivindicación de su existencia y a exigir el mismo respeto que pedimos para el resto de opciones.

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