Existe una lógica irrefutable que gira en torno a la redistribución equitativa de derechos y obligaciones dentro de una sociedad. O lo que es lo mismo, redistribución de derechos y de cargas. Por ejemplo, la igualdad de trato en la proporcionalidad entre años cotizados y pensión recibida, en el primer caso, y la no concentración de las cargas de un sistema (como el de las pensiones) sobre un grupo social concreto, en el segundo de ellos
Utilizando esa lógica inexcusable, miles de personas desde dentro y fuera del colectivo de ASJUBI40 nos hacemos con frecuencia cuestionamientos cargados de perplejidad acerca de las políticas implementadas y proyectadas por los gobernantes con las que se abordan las pensiones de personas con largas carreras de cotización que se han jubilado o pretenden jubilarse anticipadamente. Un colectivo a extinguir dadas las enormes dificultades que desde hace años se vienen produciendo para el acceso al mercado de trabajo y el consecuente retraso en la edad para ello por parte de los jóvenes.
Lo paradójico de estas políticas es que son los propios gobiernos los que conducen a situaciones kafkianas, incomprensibles para la mayoría de la ciudadanía por las contradicciones que conllevan. Señalemos algunas muy visibles:
Si el Gobierno suma los gastos en prestaciones por desempleo y los derivados del incremento de los servicios sanitarios que se prestan, a la vista de las razones expuestas anteriormente, ¿dónde se halla el ahorro para el Estado cuando se penalizan a las jubilaciones anticipadas con 40 o más años cotizados?
Si cada Ministro de un Gobierno defiende sus competencias como si de una parcela se tratara, sin tener en cuenta las repercusiones en los demás Ministerios y actuando como si fueran compartimentos estancos, los desequilibrios e incongruencias saltan enseguida. Y así ocurrirá si el Sr. José Luis Escrivá atiende exclusivamente a los intereses concretos de su cartera ministerial, ignorando de motu propio las repercusiones que sus decisiones puedan generar en el Ministerio de Trabajo, por ejemplo. El Gobierno de un país es un todo, y las actuaciones diversas de cada Ministerio no deberían ir cada una por su lado y ser contradictorias entre sí menoscabando unas a las otras, sino, por el contrario, deberían llevarse a cabo de manera coordinada y equilibrada. ¿Se produce así en materia de pensiones? Esto es lo que no se evidencia.
¿Quién gana, pues, con las penalizaciones a las jubilaciones anticipadas con largas carrera de cotización? ¿Quién gana con estas políticas incongruentes?
¿Ganan los que se han jubilado anticipadamente o necesitan hacerlo con 40 años o más trabajados (y cotizados) viendo los derechos económicos de sus pensiones mermados porque se ignora deliberadamente su contribución al sistema de las mismas y sus derechos adquiridos?
¿Ganan los jóvenes y los parados en general porque la oferta de empleo está limitada en tanto que no se liberan miles de puestos de trabajo al estar ocupados por la generación de personas que llevan trabajando toda una vida, habiendo contribuido sobradamente, y a las que se pretenden seguir atando con penalizaciones vitalicias para que no se jubilen antes de la edad legal?
¿Gana el Estado si, como consecuencia de lo anteriormente indicado, las cifras de parados crecen y tiene que desembolsar más cantidad de dinero por las prestaciones de desempleo?
¿Gana la Sanidad Pública si, a raíz de los problemas de salud que genera el alargamiento indeseado de la vida laboral en personas que llevan cuarenta o más años de trabajo, los requerimientos de los servicios sanitarios son mucho mayores y el gasto en los mismos también?
¿Ganan los empresarios y los empleadores públicos con plantillas agotadas después de toda una vida de trabajo, y con una productividad disminuida en consecuencia? ¿Gana el país por esta misma razón?
¿Gana un país que pretende ser competitivo en el ámbito internacional pero que, paradójicamente, sus gobernantes adoptan estrategias encaminadas a mantener una plantilla de recursos humanos envejecida en todos los sectores productivos y de servicios?
Después de cada uno de estos cuestionamientos, cabe volver a preguntarse: ¿quién gana con estas políticas que penalizan de por vida a las jubilaciones anticipadas con cuarenta años o más cotizados (trabajados)? Tal vez la respuesta de todo esto está en que, como se suele decir a menudo, “gana la banca”.
Fuensanta Martín Quero, escritora y socia de ASJUBI40.
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