Inmersos en un proceso de convulsión social las elecciones de Chile se presuponen como claves para un futuro próximo en el país, que encara la gesta de una nueva Constitución que definirá el marco social y político de las próximas décadas.

Hoy domingo más de 15 millones de personas están llamadas a los comicios, a depositar el voto, para elegir los 155 diputados que conforman el Congreso Nacional y a 27 de los 50 senadores de la Cámara Alta, pero que también dictaminarán la deriva del proceso de cambio en la nación.

A las elecciones se presentan siete candidaturas, que no todas se presuponen con opciones, y que según las encuestas marcarán una ruptura con el bipartidismo encarnado en las figuras de Sebastián Piñera y Michelle Bachelet, que han significado 16 años de alternancias, ya denostadas y que llegan al fin de un ciclo.

Tal es así que el candidato del oficialismo, el linde de la línea de Piñera, Sebastián Sichel, respaldado por el Gobierno actual, se presupone prácticamente fuera de juego según los sondeos publicados en Chile.

  • Sebastián Sichel

Sichel se presenta a si mismo como candidato de centro derecha, con rasgos similares a la derecha demoliberal internacional, que en este caso encarnaría la sucesión del vigente presidente, inmerso en un turbulento remolino político de descrédito por varios puntos que pueden ser claves como las pensiones y la sanidad pública – que son dos de las claves del programa de Sichel.

Sichel no es un figura desconocida, puesto que ya ha sido primer Ministro de Desarrollo Social y Presidente del Banco de Estado y que le ha permitido ganarse un nombre para ganar las primarias legales de la coalición de derechas de Chile Vamos, ahora renombrado, Chile Podemos Más, las cuales ganó con mayoría simple.

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La candidatura de Sichel ha visto una tendencia a la baja en clave electoral tras la irrupción de un candidato aún más a la derecha, José Antonio Kast. El nicho político que ocupa Sichel se encuentra totalmente desgastado e inmerso en una vorágine de acusaciones que también se ha tragado a su figura, que también ha sido acusado de financiación irregular de su candidatura para diputado en 2009.

Su bagaje electoral ha pivotado sobre el argumento de la experiencia como gestor y, como decíamos, entorno a la reforma del sistema de pensiones y del sector sanitario, que tanto impacto han sufrido en los últimos tiempos.

De forma casi irremediable Sichel no representa una candidatura con oportunidades claras, aunque aún existe una bolsa amplia de indecisos, que podrían dar la sorpresa para un oficialismo que prácticamente tiene los días contados.

  • José Antonio Kast

Frente a Sichel, más a la derecha se encuentra el personaje más polémico, a quien ya dedicamos un artículo, Jose Antonio Kast, que ahora mismo se encuentra como favorito en la mayoría de las encuestas, solamente solapado por el izquierdista Gabriel Boric.

Kast es antiguo miembro de la derecha conservadora de UDI, hijo de un exmiembro nazi y declarado pinochetista que hasta estas elecciones no representaba más que un minoritario grupúsculo reaccionario.

Su programa político se clasifica abiertamente con visos bolsonarianos o fujimoristas, es abiertamente contrario al matrimonio igualitario, el aborto o la protección de colectivos LGBTI y movimientos feministas.

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Una de las claves que más ha azuzado ha sido el de la migración, que se enmarca en la clave de «ley y orden», bajo los discursos de libertad patriótica y la lucha contra esa «dictadura de lo correcto».

“Si Pinochet estuviera vivo, votaría por mí” es una declaración de intenciones que resume bien el prisma desde el que analizar a la figura de Kast y que ha permitido que las elecciones se presupongan en clave totalmente polarizada con Boric en el otro «extremo».

  • Gabriel Boric

Hasta las últimas fechas Gabriel Boric se ha postulado como claro favorito, ahora solapado por la sombra de Kast, lo que presupone que deberá irse a segunda vuelta entre ambos candidatos.

Boric es candidato de Apruebo Dignidad, coalición del Frente Amplio y Chile Digno, que a su vez agrupan distintas fuerzas políticas como Convergencia Social y el Partido Comunista de Chile (PCCh). El espacio que representa, aunque se promueva como discurso reaccionario el miedo al comunismo, es más bien moderado, que represento parte importante en el estallido social surgido en 2019.

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Las primarias le enfrentaron a quien parecía claro favorito a encabezar la plataforma de coalición, Daniel Jadue, el alcalde del Partido Comunista. Sin embargo Boric encarnó una figura moderada capaz de llegar a acuerdos en una posible segunda vuelta frente a quien acusó de sectario. El candidato frenteamplista mostró sus diferencias con Jadue asegurando que “no se puede gobernar sólo con quienes piensen exactamente igual que tú, Daniel”.

El mensaje ya en campaña ha seguido estos preceptos de la moderación y no existen visos de cambio o claro rupturismo con el es statu quo de la sociedad chilena. Boric ha representado la figura de la construcción de un “Chile feminista”, el compromiso medioambiental, una profunda reforma tributaria y el refuerzo de los servicios públicos.

  • Eduardo Artés

Más a la izquierda de la panoplia política se encuentra el histórico dirigente comunista Eduardo Artés, de 70 años, quien repite en la carrera presidencial y aspira a superar el 0,57% de votos cosechado en las presidenciales de 2017, aunque se encuentra lejos de representar una opción determinante en los comicios.

El partido de Artés es una escisión del PCCh nacida al calor del XX Congreso del PCUS, cuando un pequeño grupo de militantes formó esta organización “para denunciar la deriva revisionista del PCCh”.

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“Daniel Jadue y Boric pertenecen a organizaciones que han estado en los gobiernos así que tienen la responsabilidad también de lo que ha sucedido”, vertebra el núcleo de un discurso duro que no vislumbra posibilidades en clave electoral.

  • Marco Enríquez-Ominami

Hablando de históricos cabe destacar al prolijo Marco Enríquez-Ominami (MEO), quien competirá por cuarta ocasión consecutiva en elecciones presidenciales. Es un personaje de carácter televisivo y representa una ruptura del Partido Socialista.

Enríquez es candidato del Partido Progresista, con un programa socioliberal, que representaría una continuación, entre comillas, del bagaje de Michelle Bachellet, pero como la expresidenta ha perdido crédito y representación con el desgaste.

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Las encuestas le ubican en la horquilla del 4-7%, lejos de su techo electoral, aunque su apoyo en segunda vuelta puede ser clave en un escenario de máxima igualdad.

  • Yasna Provoste

Frente a esta postura centrista ha luchado por hacerse hueco en un espacio solapado la actual presidenta del senado, la democristiana que representa al histórico espacio del centroizquierda chileno.

Su candidatura se reivindica como heredera de los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, la amplia coalición electoral de partidos moderados que agrupó desde los 90 hasta 2013.

Yasna Prevoste con la premisa de un Nuevo Pacto Social presenta un programa altamente moderado, que se ha escorado ligeramente a la derecha debido a las distintas concurrencias en este marco y a la derechización propugnada por Kast.

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Pocas encuestas la sitúan por encima del 10% de intención de voto y ninguna le otorga el 15%. La que podría haber sido su electorado en otro contexto ha migrado a la candidatura de Gabriel Boric, que es específicamente una posición renovadora del estructuralismo del centroizquierda.

  • Franco Parisi

Franco Parisi tiene como particularidad el haber presentado su candidatura desde su lugar de residencia, Estados Unidos, aunque ya fue candidato independiente en 2013, gracias a la recogida de unas 50.000 firmas que le habrían permitido presentarse a las presidenciales, en las cuales consiguió un resultado de 10,98% de los votos.

No ha visitado Chile en toda su campaña electoral y se presupone como ajeno a los pactos de alianzas, pero su recorrido se ha visto enturbiado por las deudas por pensión alimenticia que tiene con la madre de sus hijos.

En este caso también será importante el porcentaje de indecisos que puedan ofrecerle su respaldo, sobre todo tras la fuerte campaña de Kast en el ámbito populista.

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