Rafael Silva Martínez

Serían necesarios muchos artículos con la extensión de éste para poder describir todas las mejoras que ha experimentado nuestra RadioTelevisión pública desde el abandono de la misma por parte del PP, y la toma de control por parte de los nuevos equipos, así como de la Administradora Única Rosa María Mateo. Por cierto, que Mateo pedía disculpas ayer en la nueva comparecencia ante la Comisión del Congreso, por haber dedicado algunas contestaciones de mal gusto al representante del PP que la increpaba constantemente en la última sesión. Hasta ahí llega la altura de su dignidad. Pues bien, como decíamos, es muy larga la lista de avances, mejoras, cambios y progresos que la nueva RTVE ha experimentado en los prácticamente cinco meses que lleva en antena. Hemos acabado con la televisión casposa y manipuladora del PP, y aunque aún quedan muchas cosas por mejorar, hemos vuelto a una televisión libre, plural y de calidad. Se pudiera decir que hemos pasado de una televisión en blanco y negro a una televisión en color. Como nos cuenta este artículo de Vanesa Rodríguez para el medio VerTele, los casos de malas prácticas en TVE han bajado de 70 a 4 tras la salida del PP del poder.

El artículo se basa en la información publicada por el Consejo de Informativos de RTVE (CDI) en su último informe trimestral, que declara que “Han bajado los niveles de intromisión y el carácter manipulador en la dirección”, refiriéndose a la gestión de los anteriores directivos. ¡Incluso han informado hoy mismo desde el Telediario 1ª Edición de los Referéndums sobre Monarquía-República que se están celebrando en distintas Universidades españolas! Algo impensable si el PP aún gestionara nuestra televisión. La manipulación era la tónica habitual en los informativos de la época del PP, desde que aterrizaron en ella en 2012, lo que fue provocando una escalada de protestas, huelgas e informes del Consejo de Informativos con centenares de casos de manipulación documentados. Con la llegada de Rosa María Mateo se cambió la dirección de informativos, y se cesó a sus anteriores responsables (peperos hasta la médula, como José Antonio Sánchez y José Antonio Álvarez Gundin). El nombramiento de la actual directora de informativos (Begoña Alegría) fue secundado en referéndum con el 84% de los votos de la redacción. En resumidas cuentas, nuestra Radio Televisión pública ha dejado de ser un instrumento al servicio de la propaganda gubernamental, para convertirse en un servicio más equilibrado, justo, fiable y plural.

No obstante, como decíamos al comienzo, aún necesita la RTVE superar algunos detalles para poder aspirar a ser realmente un servicio público de calidad, orientada a la información, el entretenimiento y la cultura de sus espectadores. De entre lo más elemental, deberían suprimirse las emisiones (e informaciones) sobre las corridas de toros (por ser un espectáculo que se basa en el dolor y el sufrimiento de los animales), deberían igualmente suprimirse las emisiones de misas en directo y de programas religiosos en sus diversas facetas y cadenas (ya que la Constitución nos define como un país aconfesional, aunque ya sabemos hasta qué punto nos gobierna también la Iglesia Católica), deberían eliminarse también los programas encasillados como “crónica social” (que únicamente nos presentan de forma enlatada y grosera la vida de nuestros personajes famosos, y de otros que no lo son tanto, pero que estos programas contribuyen a que lo sean), deberían eliminarse de la parrilla la enorme presencia de eventos deportivos (sobre todo el fútbol, quedando relegados a la emisión en sus canales temáticos correspondientes), y deberían centrar la programación (conservando todo lo bueno que ya existe en estos órdenes) en los programas documentales e informativos, en el buen cine/teatro, en los buenos programas culturales, de debate, y de entretenimiento (concursos, etc.). Pero es evidente que nuestra RadioTelevisión pública, desde los tiempos de Rajoy hasta los actuales, ha pasado (al contrario de lo que reza el consabido refrán) “de lo pintado a lo vivo”.

Y si el Gobierno del PSOE fuera realmente socialista (que no lo es), además de todo lo anterior, abordaría una profunda reforma sobre el control de los medios de comunicación, tanto públicos como privados, para democratizar su gestión, y acabar así con el demencial hecho de que las grandes corporaciones mediáticas y audiovisuales están en manos privadas, y copan la inmensa mayoría del espectro radioeléctrico. Debido a ese hecho, todas ellas ofrecen variantes de los mismos mensajes, de las mismas opiniones, de los mismos debates. Y ello porque, en el fondo, obedecen “la voz de sus amos”, es decir, la voz de los pocos personajes que de verdad las gestionan, porque las poseen. Y ya sabemos de qué pie cojean estos personajes. No existe realmente pluralidad en nuestro mercado audiovisual. Deberían impedirse por Ley los oligopolios audiovisuales, así como repartir el especio radioeléctrico de forma completamente equitativa, entre los canales públicos, los privados y los comunitarios. En la prensa escrita y en el resto de medios debería operarse de igual forma, para acabar con tanta dictadura de los mercados, también en la televisión. Pero esa es otra historia que contaremos con más calma y profundidad otro día. De momento, bienvenidos a una mejor RTVE, y que ustedes la disfruten.