Protestona


Los expresidentes del Gobierno Mariano Rajoy y Felipe González han hablado de corrupción política. No ha sido, como cabría esperar, para reprobarla ni para exigir mayores penas de cárcel contra quienes roban al pueblo. Lo han hecho para quejarse de la dureza con la que se persigue en España a los saqueadores de dinero público.

Los responsables de la Gürtel y de Filesa, aseguran que en otros países los políticos también roban, y que eso no debería preocupar a los españoles tanto como la hecatombe que sufriría nuestro país si sus respectivos partidos no son capaces de llegar a un acuerdo para blindar al bipartidismo. Al fin y al cabo la corrupción no es más que un descuido generalizado.

Según lo explican, parece que se despistaron un poco en sus labores de vigilancia y cuando quisieron darse cuenta, sus partidos se habían financiado ilegalmente y ellos estaban forrados. Pero no le demos más importancia de la que tiene porque eso le puede ocurrir a cualquiera. A ver quién no se ha encontrado alguna vez avalando una cuenta en Suiza llenita de millones de euros…

Ahora, dicen, es de imperiosa necesidad centrarse y garantizar a España estabilidad, consenso y un pacto entre los dos grandes partidos para defender la democracia.

¿Pero, qué democracia es la que pretenden defender de la pérfida izquierda que amenaza con levantar alfombras? Pues la suya por supuesto. La que la oligarquía política, empresarial y económica diseñó en la transición para beneficiar a los grandes partidos y arrinconar a las peligrosas minorías.

Rajoy y González quieren preservar a toda costa ese tipo de cleptocracia que les ha permitido durante varias décadas saquear las arcas públicas, formar grupos terroristas que cometan asesinatos en nombre del Estado, crear falsas pruebas para destruir a adversarios políticos, comprar testigos, prostituir a la policía, a la prensa, a las más altas instituciones del Estado y mangonear a la Justicia para salir lo más airosos posible de tanta infamia y tanto crimen.

Desde que la aparición de Podemos empezó a poner en peligro la estabilidad del régimen bipartidista, los jarrones chinos de PP y PSOE siguen una especie de estrategia conjunta, en la que se atacan amigablemente mientras intentan convencer al votante de que España sin el bipartidismo caería en el caos y el desgobierno. Antes que la ideología está garantizar la supervivencia de un sistema corrupto, clientelar y parasitario que ha empobrecido a la población pero que tan conveniente ha resultado para ellos y sus partidos.

Cuando Rajoy y González hablan de responsabilidad y patriotismo mienten, mienten sin pudor ni decencia, mienten como lo llevan haciendo décadas, mienten porque pueden, porque saben que cubriendo sus espaldas hay unos medios de comunicación corruptos y convenientemente untados que se encargarán de blanquear sus figuras y a sus partidos pese a que en cualquier país decente PP y PSOE estarían ilegalizados, y ellos dos pudriéndose en la cárcel.

Rajoy y González representan lo peor de la política, ambos han dirigido con mano de hierro sus partidos en sus etapas más depravadas y por tanto son responsables de cada euro robado al ciudadano y de cada crimen cometido. Da lo mismo si han organizado, autorizado o mirado para otro lado, son CULPABLES y deberían haber pagado por ello no solo políticamente.

Rajoy y González necesitan desesperadamente que se perpetúe el bipartidismo, porque ellos al igual que Pedro Sánchez también quieren dormir tranquilos, y eso solo se garantiza manteniendo a sus respectivos partidos en el gobierno y las pruebas de sus miserias a buen recaudo.

Así que amigos, hagamos caso a estos dos grandes patriotas que por el bien de España están dispuestos a aparcar sus pocas diferencias y a seguir repartiéndose la tarta del poder, no vaya a ser que se abra la tapa de la cloaca y los ciudadanos acabemos enterandonos de quienes son la X del GAL y M.Rajoy.

O ya puestos, el elefante blanco.

Vídeo Recomendado:

Deja un comentario