En Ajalvir, municipio madrileño está a 26 kilómetros al norte de Madrid, se recicla el vidrio de la capital, pero una montaña con 80.000 toneladas de basura inodora dicen lo contrario. Lo que debería ser un lugar donde materiales usados o desperdicios se someten a un proceso de transformación por el bien del planeta, se ofrece una imagen de total irresponsabilidad ecológica.

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Para el propietario del terreno y los vecinos se trata de un vertedero ilegal. Para Recycling Hispania, la empresa que se encarga de limpiar ese vidrio, una montaña que la normativa le permite alimentar.

Ecovidrio, entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la gestión de los envases de vidrio en toda España, contrata los servicios de las plantas de tratamiento para que muelan, limpien y conviertan el vidrio en lo que se denomina calcín, y venderlo así posteriormente. La entidad, a través de un concurso, contrató a Recycling. A partir de ahí, empezó a formarse la montaña con los desechos del vidrio.

En 12 años la montaña de residuos ha ido creciendo acumulando unas 80.000 toneladas de restos, incumpliendo la normativa medioambiental, y ha enfrentado a la empresa con algunos de sus propios trabajadores, con los vecinos y con el dueño del terreno

La Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados establece que los gestores de residuos con carácter general están obligados a mantenerlos almacenados en las condiciones que fije su autorización, estableciendo además que la duración de almacenamiento de los residuos no peligrosos “será inferior a dos años cuando se destinen a valorización y a un año cuando se destinen a eliminación”. También especifica que “los datos mencionados empezarán a computar desde que se inicie el depósito de residuos en el lugar de almacenamiento”.

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Las demandas de los vecinos llegaron al área de Medio Ambiente de la Comunidad, que asegura que, en 2018, actuó “conforme a la ley de residuos y suelos contaminantes, sancionando a la empresa por una infracción grave con 12.000 euros”. Además, explican, se exigió a la empresa un plan para dejar de dispersar residuos al entorno y un protocolo de reducción de stocks de residuos acumulados”.

Sea como sea, la montaña se mantiene inamovible y creciendo.

Fuente: El PaísPúblico