Virginia García

Nacer mujer supone estar expuesta de forma continua a la violencia por el mero hecho de serlo. Una violencia que está tan normalizada en nuestras vidas, que en ocasiones ni la percibimos o incluso la justificamos.  

Las Naciones Unidas preocupada porque la violencia contra la mujer constituye un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz” declarar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para invitar a los gobiernos y organizaciones internacionales a realizar actividades encaminadas a la sensibilización de la opinión pública sobre el problema que supone la violencia contra la mujer.  

Ilustración de Javier F. Ferrero

A lo largo del día de hoy veremos que en los medios de comunicación se publicarán datos relativos a feminicidios y malos tratos y probablemente debates televisivos entre varones, analizando las causas de la violencia contra la mujer. 

Podremos escuchar a nuestros líderes políticos convertir este día en una feria, en la que nos venderán paquetes de promesas para paliar la violencia, que nunca veremos cumplidas.  

En las redes sociales, leeremos millones de mensajes denunciando y repudiando la violencia contra la mujer.  

Lamentablemente, pocos o ninguno serán los análisis que se hagan sobre qué origina esta horrible violencia que sufrimos  las mujeres. 

Ni los gobiernos, ni los medios de comunicación, ni Naciones Unidas comunicarán a la opinión pública, que la violencia contra la mujer existe, porque existe un sistema de dominación sobre  las mujeres, porque todo el sistema económico y social que hemos creado a lo largo de la historia de la humanidad, está basado en la opresión y explotación de los hombres sobre las mujeres.  

Ninguno reconocerá la existencia del patriarcado ni prometerá abolirlo. 

¿Cómo lo van a hacer si son hombres los que los dirigen?  

Los varones no se van a poner de acuerdo para reconocer sus privilegios y mucho menos trabajar para acabar con ellos. Nunca lo harán.  

Si no fuera por nosotras, las mujeres y la lucha feminista, los feminicidios seguirían siendo crímenes pasionales que no le importan a nadie. 

 Es ahora, que las mujeres hemos dejado de llorar en silencio para gritar en público, que muestran su preocupación por las violencias que sufrimos.  

Y siempre ellos, nos dicen cómo evitarlas en campañas especialmente diseñadas para culpabilizarnos a nosotras  

“Denuncia” 

“No te dejes matar” 

“No se lo permitas”  

“Actúa”  

Son mensajes que escuchamos con cierta frecuencia en las redes sociales, en los medios de comunicación, y en nuestras vidas privadas. 

Mensajes que nos dejan claro, que la violencia machista existe porque nosotras la permitimos. Porque no actuamos.  

Se preocupan tanto por nosotras que nos dejan claro que nos matan porque nosotras nos dejamos matar. Nos violan porque lo íbamos buscando caminando solas por la calle.  

Del mismo modo que nos prostituimos porque nos encanta que desconocidos nos penetren todos los agujeros de nuestro cuerpo cuantas más veces al día mejor o gestar hijos para vender al mejor precio posible.  

Es nuestra elección, es nuestra responsabilidad.  

Es lo que nos merecemos por ser mujeres.  

Han conseguido preocuparse por la violencia que sufrimos las mujeres sin responsabilizarse ni lo más mínimo de ella.  

Ya no podemos decir que los hombres nos matan, que los hombres nos violan o maltratan sin que se reste credibilidad a nuestro discurso.  

Sin que nos llamen misándricas alegando que no todos matan, que no todos pegan, que no todos violan. 

¿Quién ejerce la violencia sobre la mujer por la que están tan preocupados? 

La violencia la ejercen los varones, porque todos los que nos matan, violan y maltratan son hombres.  

Y si de las instituciones, medios y organizaciones  que ellos controlan depende que se erradique, nunca lo hará. Siempre estaremos sometidas a ellos y sus violencias.  

En el día de hoy, todos los líderes de los partidos políticos, todos varones, nos darán lecciones de como luchar contra las violencias que sufrimos las mujeres. Pero ninguno de ellos se declarará culpable de esas violencias.  

No hablarán de la prostitución y los vientres de alquiler, o lo harán muy superficialmente. 

Las mujeres no podemos confiar en las instituciones. No podemos esperar que votando a ningún partido político se acabarán nuestros problemas. Porque gobierne la derecha o la izquierda, los azules o los morados, gobiernan ellos y para ellos.  

 Solo nosotras podemos salvarnos a nosotras mismas. Los logros que hemos alcanzado las mujeres han sido a través de nuestras propias luchas y desafiando al patriarcado. Quitándole poder a ellos para empoderarnos nosotras.  

De las mujeres depende que el día de hoy deje de ser una celebración contra la violencia a la mujer y pase a ser una jornada de lucha de mujeres contra la violencia que ejercen los hombres. 

Y no lo hagamos un día, sino todos los días , llevando el feminismo a todos los ámbitos de nuestra vida. 

No podemos esperar a que maten a una más para salir a la calle a luchar para que no maten a la siguiente. Debemos combatir todas las violencias  machistas que vemos diariamente defendiéndonos unas a otras. 

No podemos permitir que una mujer sea agredida verbalmente, menospreciada por su edad o su aspecto físico y permanecer calladas. Ese maltrato machista no es un problema personal de otra mujer, sino que son actitudes machistas que nos perjudican a todas perpetuando al patriarcado.  

Si unas cuantas mujeres unidas y organizadas han conseguido los derechos que hoy detentamos las mujeres, imaginemos lo que podemos conseguir todas unidas contra el machismo y sus violencias. 

Este 25N, hagamos juntas un día de lucha contra la violencia que los hombres ejercen contra nosotras. Gritemos bien alto que no nos dejamos matar y violar. Que nos matan ellos. Y que les exigimos que dejen de hacerlo.