Asimismo, el plan de Londres pretende eludir la amenaza de una ‘frontera dura’ con Irlanda al garantizar que no se impondrán controles adicionales sobre los bienes que atraviesen la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

El nuevo sistema, que se implementaría durante 12 meses, mientras el Gobierno británico elabora una nueva estrategia, sería aplicable al 82% de los productos de la Unión Europea, frente al 100% que actualmente no paga aranceles, pero elevaría a más del 90% las importaciones de otros mercados libres de tasas, cuando en la actualidad son el 56%.

En caso de una retirada de la UE sin acuerdo, el Reino Unido se vería expuesto a un potencial impacto de 9.000 millones de libras (casi 10.500 millones de euros) por la subida de precios de las importaciones de alimentos, según cálculos de la firma de análisis Retail Economics.

“Nuestra prioridad es garantizar un acuerdo con la UE que permita evitar perturbaciones de nuestras relaciones comerciales globales”, indicó el ministro británico de Comercio, George Hollingbery. “No obstante, debemos estar preparados ante cualquier eventualidad”, añadió.

En este sentido, el responsable de Comercio del Gobierno británico defendió que el plan contribuirá a evitar subidas abruptas de los precios, que afectarían especialmente a los hogares con menos recursos, mientras protege al empleo en Reino Unido.

Deja un comentario