Joan Jordi Abentín Senán

La primera campaña que tenía conciencia y seguí, era en Tarragona, era Iniciativa per Catalunya-Esquerra Unida, llevaba Arga Sentís de Alcaldable y uno de los lemas era «Renovem Tarragona«. Hablo del año 2015 y Tarragona tenía una situación de desgaste muy grande, donde había un alcalde Socialista que optaba a ganar por tercera vez consecutiva. Ese lema consiguió sacar un resultado muy meritorio pero también marcó un precedente a la consolidación de los votos de izquierda que vinieron posteriormente.

En esos tiempos también entró en escena Podemos y más tarde los «Comuns». Con en principio buenas ideas y buenos principios. La gran mayoría de la militancia de las izquierdas y de los votantes quisieron dar una oportunidad a estas personas que querían cambiar el mundo. De hecho, nombres como Ada Colau, Manuela Carmena, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón o Xavier Domènech empezaron la andadura y con buenos resultados. Colau ganando en Barcelona, Carmena en Madrid y Podemos entrando con 71 escaños al Congreso, mientras IU desparecía casi del mapa político sin casi nada hacer contra el gigante morado donde más tarde optaron a entrar en coalición. 2015 fue un año de cambio político dentro de Cataluña y España y parecía que muy positivo para las izquerdas. Eso dió mucho positivismo dentro de las clases populares con el Sí Se Puede. 

Pasados cuatro años de todo aquello… No se pudo, y si no cambiamos la manera de actuar no se podrá. Hoy la subida de sueldo del 40% de Ada Colau es la guinda de un pastel que lleva muchos sabores, que van des del personalismo exagerado a la compra de una Mansión pasando por actitudes vergonzosas de líderes de los partidos nuevos en diferentes ciudades (Tarragona 2019, un ejemplo). Si queréis que os diga la verdad, no puedo defender esta nueva izquierda que se ha creado. No puedo defender la delincuencia en Barcelona ni la subida de sueldos de políticos de izquierdas. Tampoco los líderes supremos donde no puedes casi ni opinar y tampoco la falta de respeto a los anteriores partidos. Estos solo se les quiere para ser invitados a los debates. No hay que cegarse con las personalidades o las siglas y tenemos ser capaces de mirar dentro de lo que hoy se denomina izquierda. Veremos que no es lo que queremos. Veremos, que la izquierda ES OTRA COSA.

La izquierda es la lucha en las calles sin necesidad de una foto. La izquierda es activismo consiguiendo los logros y no publicándolos en Twitter. La izquierda es la representación de un colectivo y no la de Colau o Iglesias. La izquierda es cambiar cosas y no gritar más. La izquierda es saber escuchar y actuar por el interés del pueblo, no el de su mansión. La izquierda es una ideología que batalla con la derecha a base de trabajo, sudor y algunas pequeñas victorias. 

Bien, digo esto porqué creo que ese lema de 2015  nos indica que necesitamos ahora: Renovar la izquierda. Es importante construir un nuevo progresismo donde haya menos trepas y mas currantes. Menos reuniones y mas utilidad. Menos luchas de poder y más luchas de calle porqué si no lo hacemos bien… No ganaremos NUNCA! Tocan caras nuevas y gente que no quiera sueldos, sino mejoras. 

Tenemos que tener en mente que la izquierda es una ideología que representa al pueblo y para el pueblo. Y nada más. Hay de quedar claro que la ambición de una o un líder no tiene que estar por delante de lo que necesitamos de verdad el pueblo: Nuestros derechos.

Cuando se hacen las cosas bien, la izquierda da miedo. A día de hoy, hace el ridículo.

Mañana en Contrainformación Cataluña tendremos un articulo de una luchadora de calle y activista. Y creo que más de estas personas es lo que necesitamos. 

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