José Miguel Sánchez
Desde ARENCI (Asociación Renta Ciudadana), quisiéramos responder al artículo del profesor Vicenç Navarro “Las falsedades del supuesto apocalipsis robótico: ¿el fin del trabajo?”, publicado en el diario Público con fecha 01/05/2018.

En primer lugar, debemos de destacar nuestro respeto hacia la figura del Prof. Vicenç Navarro, y la concordancia en cuanto a gran parte del diagnóstico. Toda nuestra clase dirigente no alcanza a lo mediocre sin alternativas por ningún lado. Ni siquiera por parte de la supuesta izquierda que debería de presentar alternativas coherentes con la realidad económica. Si existiera oposición, esta obliga al gobierno, hasta ahora la oposición no existe y el gobierno apenas hace nada incluso estando en minoría.

Como discrepancia principal hacia el argumento del Sr. Navarro, la RBU, no es una concepción ideológica, sino una solución económica que podrá ser más de derechas o más de izquierdas dependiendo de las condiciones y de la forma en que se aplique.

Por tanto, no se puede relegar la RBU, y no se puede dejar que tomen la iniciativa a quienes ostentan el control de los medios y el mercado que buscan que las personas les compren sus productos, sino debe de haber una izquierda política que defienda y presente una renta básica viable desde la equidad social y la justicia económica.

Quizás el problema político también radica en que tampoco a nivel económico se ofrecen alternativas para remediar esta situación, sino simples pinceladas que no se traducen en propuestas concretas a nivel político para luchar por un planteamiento económico diferente.

Coincidimos en gran parte del análisis del profesor Vincenc, pero debemos discrepar y discrepamos. Pues el afirma que la evidencia científica existente cuestiona que la revolución robótica haya sido una causa mayor del deterioro del mercado de trabajo.

Podríamos decir que efectivamente no es la revolución robótica la que ha lastrado el mercado de trabajo sino como explicamos en nuestro libro “manual de la renta básica “es la competitividad la que ha lastrado el mercado laboral. La inflación junto con un sistema tributario que fiscaliza el empleo en lugar de la productividad. Han provocado que nuestro país acometiera una devaluación salarial en lugar de una modificación tributaria. Y junto a esta devaluación salaria efectuada por culpa de la falta de competitividad que ha lastrado los salarios, la reforma laboral ha metido presión a los trabajadores y empobrecido el país de forma generalizada cuyas consecuencia y desesperación por una gran parte de la ciudadanía estamos viviendo.

Según manifestamos en nuestro artículo Competitividad e inflación publicado en el Diario de león (17.01.2008) un aumento de los salarios que no necesariamente los ingresos de los asalariados, sin realizar una reforma tributaria profunda que modifiquen los parámetros fiscales que permitan gravar el beneficio en el momento en que se origina en lugar de en el país donde la empresa tenga la contabilidad. Augurara una nueva devaluación salarial en el futuro, al no poder devaluar la moneda como sucedió en el año 92. El problema económico actual no es tecnológico es fiscal. Pero al problema fiscal se unirá el tecnológico en un futuro no muy lejano.

Problema para el cual los economistas deben de encontrar una solución y esa es la RBU, hasta cinco economistas con novel apoyan ya abiertamente la idea que se defenestraba hace algunos años.

Pues con el actual estado de la ciencia, es incompresible que se margine a un 20% de la población sin ingresos y que ese 20% no participe en el motor económico que no es otra cosa que el consumo.

En el aspecto Tecnológico, debemos de destacar que nos encontramos ante una situación de disruptividad tecnológica, EEUU ya se está planteando retirar sus industrias de China al ser el coste de la automatización igual al coste de la producción en China.

Pero como el mercado chino con 1300 millones de potenciales consumidores supera al europeo y americano juntos, pues se lo están pensando. Es mejor obtener algún beneficio fabricando en el país que ninguno si se retirase la producción.

En la economía actual, no es importante tener el control de los medios de producción sino el control del mercado.

China, esta luchando por evolucionar su economía y que sea el consumo interno el que tire de esta, intenta controlar su mercado.

En la actual guerra comercial, los aranceles impuestos por Trump, permiten dar un balón de oxigeno a la industria local, paradójicamente incrementando el precio del acero. Al importar el acero más caro automáticamente la competencia local sube el precio y aumenta el beneficio, perjudicando al consumidor. Como vemos esa no es precisamente la solución.

La solución pasa por una competencia que sea impositivamente neutral independientemente de donde se fabrique el producto y que permita sostener el estado de bienestar, pero el sistema tributario actual del siglo XX, penalizan al empleo y la industria local versus la foránea.

Todo nuestro desarrollo se debe al petróleo, no vamos a decir lo que supone cambiar a las energias alternativas y el empleo que creará como propone el profesor y que no discutimos, pero cuantos empleos se perderán que actualmente dependen del petróleo. Y es precisamente el coste del empleo lo que imposibilita en muchas ocasiones el cambio tecnológico y la evolución y toma de decisiones políticas.

Es precisamente la escasez y la explotación del empleo, lo que se justifica ante una falsa creación del mismo que permiten cualquier aberración económica llamese AVE sin cobertura de costes, aeropuertos, autopistas, fabricación y venta de armas, y todo lo que da paso a la corrupción. Con el falso objetivo de la creación de empleo.

Debemos de mencionar que la guerra de Siria es por el Gas, no por un dictador, la fuente que sustituirá al petróleo en los años venideros y por cuyo control se libran guerras encubiertas en varias partes del globo.

Todos los avances tecnológicos siempre comportan reducción de empleo. Y esto no debería de ser negativo si existiera una renta básica.

Por poner un ejemplo, el hecho de que exista la conducción autónoma, aunque estamos en los inicios, permite cambiar los hábitos como sucede con las impresoras o la música en internet, donde se pasa a cobra por el uso. Ya no será necesario que cada persona tenga un vehículo sino pues se pasará de la propiedad al uso de un vehículo. Estamos en las puertas, pero una menor producción significa una reconversión enorme de la que todavía no somos conscientes por lo que significa la industria del automóvil en España y Europa.

En estos últimos veinte años ha habido una enorme concentración de capital, tan grande que tampoco somos conscientes. Solo habría que fijarse en nuestro IBEX y las participaciones cruzadas entre empresas. A nivel internacional por poner un ejemplo un fondo controla el 50% de la producción mundial de cerveza y no quisiéramos ver lo que sucede con el café, la soja y otros tantos productos de primera necesidad. Distintas marcas pero el dinero fluye a la misma cuenta corriente.

Como no van a dominar las elites los foros de opinión y el mercado cuando lo acaparan.

No se trata tanto como afirma el profesor de países donde el mundo de trabajo es fuerte, como los países escandinavos, sino de cultura y la forma de enfrentarse a la realidad. Al no existir representantes es necesario que las personas salgan a la calle para manifestarse por los problemas.

La realidad es que la tecnología sustituye y elimina puestos de trabajo porque las maquinas sustituyen a los hombres permitiéndoles dedicarse a trabajos de mayor valor social. Frente a esto debido a la globalización y a la revolución tecnológica que viene es necesario adaptar nuestro sistema fiscal a la realidad económica.

El discurso oficial es que antes había 12 cotizantes por cada pensionista, hoy solo hay 5 pero se olvidan de decir que hay 7 máquinas por los empleados que faltan, de lo contrario no habría mayor producción. Pero como demuestro en el libro “Manual de Renta Básica”, las máquinas no tributan a la seguridad social, gravamos el empleo en lugar de la productividad y por tanto no hay dinero para financiar la inversión social que siempre plantea el profesor Navarro. Cabe decir que por nuestra capacidad económica en España pese a tener una enorme presión fiscal acorde a los países de nuestro entorno la recaudación es un 20% menor justo lo que se necesita para poner en marcha las políticas que siempre propone el profesor y con la que estamos de acuerdo, pero esto por si solo no basta. Es necesaria la renta básica y esta no es posible sin el reparto del empleo.

Pero para realizar el reparto del empleo al igual que sucede en los países escandinavos es necesario reformar nuestra legislación.

Y como venimos argumentando, no hay propuestas, no es posible que en España, nos encontremos ante la mayor explotación laboral de Europa y no nos demos cuenta que una gran parte de esa explotación es por una cuestión legal y fiscal.

Es necesario que se cotice por horas y no por jornadas. Hora trabajada hora cotizada. Control de todas las horas trabajadas y cotizar por todas las horas que se trabajan. De forma que se pueda repartir el empleo. En este momento no es posible porque explotar a un trabajador supone un ahorro del 27% de costes laborales respecto a contratar a otro. Pues es laxo el cumplimiento de la ley y no se ponen los mismos medios que se han puesto como por ejemplo para bajar la siniestralidad en las carreteras.

No estamos solo ante un determinismo ideológico como argumenta el Prof. Navarro, sino también ante una falta de conocimiento de la realidad por parte de la izquierda política que no presenta propuestas reales para actuar sobre la realidad empresarial.

Como miembro de una asociación que defiende la RBU, no ponemos en duda el mantenimiento del actual estado de bienestar. Pero la lucha contra la pobreza debe de ser una prioridad y la Renta Básica permite erradicar la pobreza. Gobernar a base de pobreza energética, alimentaria y asistencial no es la solución pues el problema de la pobreza es la falta de ingresos suficientes. No de recursos, que estos sobran si se tienen ingresos para pagarlos.

No se puede distorsionar los precios mediante campañas subjetivas, pues no se busca una solución a un problema general, sino que se busca una argumentación política que penaliza por ende a todos los ciudadanos, todos somos consumidores.

Las soluciones nunca pasan por la demagogia y que sean otros los que paguen, sino que sea el gobierno el que recaude justamente en función del beneficio obtenido en el momento de la venta y financie entre otras cosas la RBU. La renta básica no sustituye a las políticas sociales de vivienda, energía, educación y sanidad. Otorga posibilidad a quien no dispone de recursos para organizarse.

No existe libertad sin libertad económica. Y esta solo es posible con la RBU.

La Renta Básica es viable, pero para ello es necesario una enorme reforma fiscal que adapte la fiscalidad del siglo XIX al siglo XXI.

José Miguel Sánchez es miembro de la Asociación Renta Ciudadana (ARENCI)

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