«Dicen» (De Conatus 2019) es, ante todo, un relato formado por fragmentos de sufrimiento que forman parte de un todo realista y cercano que duele por su sinceridad.

El libro de la narradora gallega Susana Sánchez Arins (Vilagarcía de Arousa, 1974) es familia, es guerra, es represión, es la Galicia cruda, es franquismo y franqueza, es amor y es el dolor de la inoperancia, de la incerteza y de la impotencia de sentir una vida sencilla que se derrumba alrededor.

La autora ha creado un lenguaje propio en «dicen» que rezuma sinceridad y acerca a la narración, transportando al lectora un tiempo en el que la tragedia podía llegar a cualquier hora y en cualquier sitio. La fragilidad del relato, que aproxima al lector hasta la narración hasta tener que leer con una lágrima a punto de caer desde el comienzo hasta el final del libro, supone una jarro de agua fría ante quienes quieren inserir en la historia narraciones alternativas.

«Dicen» es un pedazo de esa memoria histórica que quieren negarnos, sin reivindicaciones y sin odio, únicamente desde la crudeza de los hechos, pues ya son duros por sí mismos y no son necesarias adiciones.

Dicen - Deconatus relato de posguerra Susana Sánchez Arins

Entendemos a través del escrito de Sánchez Arins otro tiempo, uno muy lejano de la actualidad en la que existía la voz de un pueblo, el gallego, que se organizaba en sindicatos para lograr un bien común, abría escuelas laicas o se podían escuchaban voces emancipadoras que fueron segadas de raíz por el fascismo. Recuerda el libro el pasado de una Galicia cuasi desconocida, otrora luchadora, en oposición a lo que fue tiempo después: una tierra abatida, pobre y «morriñenta» (como diría Castelao) de otra época que pudo ser y no fue.

Se refleja en la narración las diferencias entre los que tenían algo y los que vivían en a más absoluta de las miserias. El capítulo donde se habla del solomillo para el caniche es un claro ejemplo de ello. Mientras el can saboreaba la carne y el amo exigía vasallaje, la familia se ajustaba el cinturón y comía lo que podía para llenar el estómago, ya que nadie puede ser sensato con el estómago vacío y el perro y el amo rico podían pagarlo.

Susana Sánchez Arins
Susana Sánchez Arins

La llamada a la puerta como metáfora de un tránsito desde el «no tenemos nada que temer» hasta el poder encontrarte de cara a cara con el fascio asesino. De noche y con una voz tras la que se esconde la figura de una muerte que susurra mentiras interesadas, acabó la vida de muchos y muchas inocentes en un charco de sangre y otras vidas rotas de dolor. Toc, toc.

«Dicen» expone con aspereza y naturalidad cómo de difícil fue la vida en una época que solo algunos nostálgicos de apellidos compuestos y bolsillos llenos quieren que vuelva. Un obra imprescindible para aclarar ideas sobre la importancia de la memoria histórica para que lo que pasó no vuelva jamás. Para que nadie vuelva a petar en nuestra puerta.