La última novela de Edgar Borges, Enjambres (Altamarea Ediciones, 2020) es, ante todo, un inquietante relato, tanto por lo que se vive en el libro como por lo inesperadamente coincidente con el tiempo que vivimos. En Enjambres, María José y sus cuatro amigos buscan una clausura voluntaria y se van a un bosque para enfrentarse con la soledad y el aislamiento. Un confinamiento «voluntario» en tiempo de confinamientos.

Sin embargo, lo narrado no causado por es un virus, sino una plaga de insectos voladores que azotan un cielo espeso en un mundo sentenciado con una violencia irrefrenable y la salida fácil de otro tipo de plaga, la de suicidios, que se multiplican exponencialmente ante lo funesto del futuro y el presente.

Ante la desintegración social, los jóvenes huyen, aunque obligados por sus padres, a un refugio de soledad entre un mar de dudas que la ciudad ya no puede responder. Lo hace un anuncio colgado en la pared: «Se solicitan cuatro jóvenes menores de 30 años que no quieran suicidarse». Una salida cuestionable por un sendero de interrogantes hacia un lugar incierto.

Al igual que en novelas como The Children of Men, de P. D. James (1992) o Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago (1995), los protagonistas se rinden sin apenas lucha ante un presente terrible, una suerte de vivir sin vivir sumidos más en una desesperanza continua que en una lucha por la supervivencia.

«La brisa, el calor, los insectos, el frío, la nada. El bosque quizá fuera el cómplice material del silencio», puede leerse en la novela. El silencio y la nada, el planteamiento del destrozo y la decadencia humana, la ruina y la perdición de una sociedad que ni supo ver llegar la negra sombra de la expiración social, rodea a los protagonistas y los expone ante la incerteza.

Este es el planteamiento que expone Borges en su novela, cuya narrativa dinámica y pluma ágil atrapa desde las primeras líneas. El lector, si se deja absorber por el planteamiento, se sumergerá en una ambientación asfixiante y desoladora de la obra y, ante el presente que nos rodea, comparará la realidad con la ficción que propone el autor.

Enjambres puede entenderse como una oscura crítica a la realidad social y planetaria, en la que los humanos somos meros juguetes en manos de plagas, virus y crisis sistémicas. Elementos desechables en un lugar del que hemos abusado entre declaraciones y acciones entre la indiferencia y la apatía.